COLUMNISTAS MAS ALLA DE LA CRISIS

Cuatro escenarios para el fútbol argentino

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AFA. Vive sumida en el caos total. La tele es la tabla de salvación que todos buscan.
AFA. Vive sumida en el caos total. La tele es la tabla de salvación que todos buscan. Foto:Cedoc Perfil
El apasionante espectáculo deportivo que vemos cada fin de semana en las canchas de fútbol de todo el país es una ficción económicamente insustentable, en riesgo hoy de desaparecer. Los clubes argentinos cuentan con estrellas internacionales de alta cotización, y en preciosos estadios de toda la geografía se disputan encuentros de buen nivel futbolístico. Pero lo cierto es que esta actividad arroja terribles pérdidas, antes sustentadas por Julio Grondona y su continuador Luis Segura desde AFA, y ahora con dinero público
que aporta el Estado. En las últimas semanas avanzó la descomposición del sistema porque el Gobierno amenaza desconectar el pulmotor, y no aparece nadie que lo reemplace. La Comisión Normalizadora trabaja en forma muy austera y a reglamento, lo que implica descontarles a los clubes parte de sus caudalosas deudas, y de allí
la animosidad hacia su presidente y miembros. La pregunta es: ¿cómo seguirá esto? Existen cuatro escenarios posibles para el futuro del futbol argentino, a saber:

Los clubes se convierten en sociedades anónimas con Daniel Vila en AFA y Mauricio Macri detrás. En todo el mundo dan pérdidas las empresas futbolísticas, ¿en qué mejoraría aquí?
Renegociación con el Estado y Fútbol para Todos mejorando un poco las condiciones. Sería lo más deseable, porque el Gobierno quiere fútbol por televisión abierta y los clubes en general están quebrados.
Aparecen Ted Turner, Al Jazeera o Torneos y Competencias con más dinero que el Estado. Se habló mucho y se barajaron varios nombres, pero no surgió nada en concreto hasta hoy.
Colapso general=Gobierno no sigue, tampoco aparecen empresas interesadas, y cada club queda por sus propios medios. Esto producirá una expulsión y venta al exterior de gran cantidad de profesionales.

Analicemos cada una en particular. Mauricio Macri intentó privatizar las entidades deportivas en 1999 y fracasó, debido a que el público y los dirigentes rechazan de manera visceral la idea de convertir en sociedades anónimas algo tan de la pasión y el amor como los clubes de futbol. Tampoco parece la mejor elección Daniel Vila, un hombre asociado a José Luis Manzano y a los negocios con el Estado, cuyo club Independiente de Mendoza se está yendo al descenso. Tiene antecedentes de violencia y manejos turbios. Además, el propio Macri se trabó ante la pregunta de un periodista cuando le dijo: “¿Y si viene un jeque árabe, compra Boca en 200 millones de dólares y lo cambia de barrio y de color de camiseta?” Nuestro ingeniero presidente sólo alcanzó a balbucir: “No… eso no podría pasar”. ¿Por qué no? Aunque los estatutos sean muy estrictos al respecto, luego se pueden modificar, como Marcelo Tinelli detonó los estatutos de la propia AFA, o Perón y más tarde Menem alteraron la Constitución Nacional, nada menos.

La segunda alternativa parece la más deseable, ya que la mayoría de los clubes están fundidos y su capacidad de negociar se torna escasa. El Gobierno quiere ganar las elecciones y sabe que el pueblo se acostumbró al fútbol gratis por televisión abierta. Por esa calle podría transitar la negociación.

La posibilidad de un financista externo agitó muy altisonante el verano y se fue apagando con el frío invierno. Igual que la presente primavera, sigue a baja temperatura. El último gran daño de Julio Grondona al fútbol argentino fue la creación para satisfacer a Cristina Kirchner de este torneo espantoso de treinta equipos. Tan engendro es que cambian las condiciones y reglas sobre la marcha. Cómo se define el campeón, la cantidad de ascensos y descensos, si se repiten los clásicos para cumplir con el abonado a platea, todo fue improvisado sobre la marcha. Pero como sea, la realidad es que Defensa y Justicia vs. Aldosivi no alcanza un punto de rating y a la cancha no asisten ni cinco mil personas. Porque es un típico partido del Ascenso. La señora quería un torneo “más federal” a cambio de aumentar el aporte dinerario, y Don Julio parió este bodrio inextricable de difícil venta comercial.
Ahora bien, en el caso de que no aparezca ni el viejo Torneos y Competencias por revancha, ni el Gobierno acepte seguir aportando y el plan de sociedades anónimas sea previsiblemente rechazado, el fútbol colapsará. En Boca juega Carlos Tevez, ex goleador y campeón de Italia, el torneo más importante del mundo; hay clubes de la C que contrataron estrellas de la A, como el Ogro Fabbiani; y hay entidades que deben tanto dinero que no podrían devolverlo así vendan hasta los estadios y todos sus jugadores. Si tuviera que autofinanciarse, el fútbol argentino tendría que expulsar a todos los jugadores con contratos caros y utilizar los jóvenes ignotos de inferiores. Esto produciría una estampida de profesionales al exterior –recuérdese que Argentina es el país del mundo que más jugadores exporta– y asimismo, una gran cantidad de profesionales quedaría sin trabajo, los que no puedan ubicarse en el extranjero. Y aquí hay que incluir a los directores técnicos, sin dudas, muchos de los cuales perciben suculentos honorarios en dólares.

La Comisión Normalizadora trabaja diez horas al día gratis y con enorme transparencia. A los clubes les indigna que les descuenten parte del dinero que les corresponde para cancelar sus deudas. Los más irritados son los dirigentes de la inviable económicamente B Nacional. El presidente Pérez en cambio se comporta de manera más extraña. Por ejemplo, creó un
departamento de prensa con su amigo Santo Biasatti integrado por seis profesionales que cobran 130 mil pesos al mes cada uno. ¿En una entidad quebrada y deficitaria? No parece correcto. La mentada Superliga es como la Atlántida, la papisa Juana o el Arca de Noé, un mito. Nace y muere semana a semana como otro mito, el Ave Fénix. Los grandes quieren imponérsela a los más chicos, que desconfían intuitivamente.

El fantasma de la desafiliación internacional revolotea sobre Viamonte. Si Tinelli, Angelici, Verón, Moyano y la gente de la B Nacional continúan torpedeando la Comisión, puede que el asunto desmadre en castigo de FIFA. Para peor, el frente externo no contribuye nada con Bauza y el Seleccionado ni en zona de repechaje. Ante este panorama la idea de llamar a elecciones aparece como insensata. Debería postergarse largo tiempo, hasta definir mejor la situación.

*Ex directivo de Ambito Financiero.

Claudio Ramos