COLUMNISTAS

Cuerpo, mente y corazón

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Marta Vieira da Silva nació en Alagoas, en el noreste de Brasil. Es una mujer exitosa en su profesión. En cinco oportunidades fue elegida a nivel mundial como la mejor en lo suyo. No es abogada, no es científica, no es CEO de ninguna empresa. Marta es la delantera del Tyreso FF de Suecia. Marta es futbolista.

La Pelé con polleras –así le dicen– salió en los últimos días a pedir una oportunidad para las mujeres en los futuros mundiales: “Hay que hablar con la FIFA. En varias competiciones hay árbitros mujeres y siempre tuvieron muy buenas actuaciones. Espero que en la próxima Copa del Mundo se pueda pensar mejor. No importa si un equipo es masculino o femenino, las mujeres debemos ser juzgadas por nuestros desempeños y nada más”. Simple y claro.

Helena Costa nació en Portugal. Siempre trabajó rodeada de hombres y se hizo respetar a fuerza de talento y disciplina. Desde hace un mes la bella portuguesa es “jefa”. Maneja hombres, les da órdenes, decide quién se queda, decide quién se va y en muchas oportunidades hasta les grita delante de miles de personas.

Helena es la primera directora técnica del fútbol profesional. Está a cargo del Clermont, un club de la segunda división de la liga francesa. Cuando los medios de todo el mundo la consultaron sobre la novedad, contestó: “Estamos en 2014”. Simple y claro.

El 26 de junio de 2011 llamé a mi amiga Laura, me atendió llorando. Cuando, preocupada, le pregunté qué le pasaba sin dudar me dijo: “River se fue a la B”.

Laura no lloraba porque el árbitro Pezzotta había suspendido el partido a causa de la violencia, tampoco por el penal que no le dieron al pobre Leandro Caruso; mi amiga lloraba porque su marido y sus hijos de 12 y 9 años lloraban. Simple y claro.

Arranca el Mundial y estamos todos revolucionados, ilusionados, expectantes. Los que vimos en vivo los goles de Maradona y a nuestros colores en lo más alto queremos repetir. Los que en el 86 aún no habían nacido hoy son hombres y mujeres que merecen saber qué se siente en las calles cuando Argentina gana un Mundial. Los videos de YouTube ya no alcanzan.

Mientras tanto, Marta, Helena y Laura vienen a romper el axioma según el cual el fútbol es cosa de hombres. Marta con el cuerpo, Helena con la cabeza y Laura con el corazón representan a las mujeres que juegan al fútbol, a las que saben –y mucho– de fútbol y a las que no jugamos ni sabemos, pero que vamos a festejar, gritar y, si es necesario, llorar, encolumnadas en el sentimiento más noble: compartir la pasión de los que amamos.

*Periodista.



Florencia Etcheves