COLUMNISTAS

Cuestión de límites

PERFIL COMPLETO

Antes de hacer Pronto, siempre trabajé en revistas y suplementos de rock. Y cuando los dueños de la editorial me pidieron hacer una revista de espectáculo y actualidad, pensé que me iba a meter en un problema, porque los límites iban a comenzar a correrse hasta un sitio en que me iba a sentir incómodo, algo que finalmente nunca sucedió. En primer lugar porque, aunque sean más cool, los medios de rock están atravesados por las drogas, las separaciones, el sexo ocasional y las muertes jóvenes, y después porque me di cuenta que podía seguir usando los mismos criterios sin traicionar el nuevo producto, ni traicionarme.
 Desde el inicio de Pronto tomé algunas decisiones de sentido común que se mantuvieron y nos dieron buenos resultados por la poca cantidad de juicios que tuvimos en estos tiempos. Jamás le pagamos a un entrevistado por contar su historia, ni compramos fotos íntimas, ni sacamos fotos en lugares privados sin consentimiento. La única salvedad es que estos lugares se vieran desde la calle: si uno sale a un balcón o pasea por el jardín de una casa que da al mar y es abierta, las imágenes reproducen lo que ve todo el mundo. Ahí no me parece estar invadiendo la privacidad, aunque sé que aquí la biblioteca jurídica puede dividirse. También tratamos de evitar publicar fotos de una persona enferma, salvo que ésta muestre su realidad en público o que la publicación pueda mejorar su situación a futuro. Tampoco revelamos hechos privados, salvo que estos sean dados a conocer por alguien que se ve perjudicados por ellos y se haga cargo de lo que dice. Las excepciones a esto están dadas porque estas imágenes o información sean difundidas previamente por otros medios y se vuelvan el centro de discusión de los medios y la opinión pública. La publicación de las fotos del cadáver de fiscal Nisman, el contenido de los audios de las discusiones entre Pampita y Benjamín Vicuña y la internación de Matías Ale por una crisis psiquiátrica ya se convirtieron en hechos mucho mayores, que implican nuevas posiciones de los involucrados, sus familiares y abogados y hasta discusiones éticas, y no pueden ser discutidos ni tratados sin revelar, de la manera más respetuosa posible, todas sus partes.

*Director de la revista Pronto.



Fernando Cerolini