COLUMNISTAS MIRADA PAIS

Desenfocados

La política, la economía y la realidad nacional parecen víctimas del “efecto Harry”.

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Foto:Pablo Temes

Nuestra vida depende de cómo elegimos distorsionarla”. Es lo que afirma el personaje de Deconstructing Harry (Woody Allen, 1997), que en la película interpreta Robin Williams, cuya imagen aparece fuera de foco ante los otros personajes y ante el espectador. Así estamos nosotros: fuera de foco, afectados por nuestras propias distorsiones. ¿Hacia dónde mirar entonces, ahora que va bajando el agua, no sólo la de las PASO, sino la de la dolorosa inundación que terminó con vidas, arruinó otras y produjo pérdidas económicas importantes?

Es que falta la visión panorámica cuando la ventana por la que miramos –los medios de comunicación– produce el “efecto Harry”, contándonos los pormenores de nuestro Just a Gigolo mientras deja fuera de plano cuestiones más importantes y naturaliza conductas disvaliosas, insultos y violencia, metiendo todo en la misma licuadora de espectacularización de lo real, sea esto lo que fuere, esté donde esté, pero ¿dónde está? Realidad, ¿estás ahí?

Enfoquémonos, entonces. El cuerpo de Nisman y las circunstancias de su muerte siguen hablando, siguen obligándonos a enfocar sobre lo oscuro: ¿era espiado por todas partes? ¿Manipuló alguien su teléfono para borrar las llamadas? ¿Tiene la huella de un golpe en la cabeza que no se tomó en cuenta? Nos hacemos estas preguntas como si fuéramos peritos, porque la investigación judicial no arriba aún a una conclusión sobre suicidio o asesinato, después de siete meses de un proceso con muchas deficiencias, según todo lo indica.
El caso revive en la opinión pública en estos días en que, con increíble demora, por fin se lleva a cabo el juicio por encubrimiento en la causa AMIA, en el que uno de los acusados es nada menos que el ex presidente y todavía senador Carlos Menem, quien ahora, a 21 años del horror, ofrece presentar pruebas, documentos secretos que probarían la autoría del ataque terrorista.

¿Tuvo esas pruebas todo este tiempo y calló?
Pero desenfocados no sólo aparecen los medios, sino los protagonistas mismos, como en la película. Por ejemplo, un joven militante ha sido asesinado. Se requiere de inmediato una investigación seria y rápida para determinar las circunstancias del crimen, para deslindar o imputar responsabilidades políticas. La denuncia y los testimonios señalan que trabajaba para el radicalismo de Jujuy y la Presidenta afirmó que estaba afiliado al partido de Milagro Sala, lo que en sí mismo no es contradictorio. ¿Pero es acaso esto lo que importa o el hecho de que un joven militante ha sido asesinado? Descuento que esto es lo grave tanto para la Presidenta como para los dirigentes radicales y creo que ambas partes quisieron destacar eso, pero en este tema lo que abunda no daña: defendamos la democracia y la libertad política que supimos conseguir. Ante la sola sospecha de violencia, reiteremos nuestro nunca más.

Tal como debe ser, al intentar enfocarnos en medio de las distorsiones, encontramos los diversos planos, los matices, la complejidad que lo real nunca nos ahorra. Desplazamos entonces nuestra atención, atraídos por una buena noticia económica: la colocación del Bonad 17 por el equivalente a más de 1.000 millones de dólares, lo que seguramente bajará la presión sobre el peso a corto plazo y generará una oportunidad para los sectores más vinculados a las importaciones o, en general, a toda la economía, directa o indirectamente vinculada al dólar. Es desde ya una fuente eficaz de financiamiento que ayuda a compensar el déficit, y que muestra capacidad de acción de la administración y recursos de nuestra economía. Pero lo más importante es la señal que da hacia el futuro: un bono a 18 meses, si bien es un corto plazo, proyecta el escenario nacional a comienzos de 2017, un año después del recambio presidencial, lo que es relevante tanto en el orden interno como externo.

Malas noticias. En cuanto a la economía, desde el exterior no nos vienen muchas buenas noticias, sino todo lo contrario: la prolongada crisis de Brasil, la devaluación de la divisa china y la baja de las commodities, soja incluida. Hoy, probablemente, serían preferibles los precios de 2008 con 125 y todo antes que los actuales. Claro que no se puede esperar que el sector externo juegue para nosotros permanentemente, pero me sorprende la poca presencia que la agenda internacional tiene en la opinión pública en general y, especialmente, en la competencia electoral.

Al menos podríamos destacar que estamos siendo protagonistas de cambios notables en el mundo, que son significativos aquí en el pago chico, por diversas razones. La normalización de las relaciones entre Cuba y EE.UU., con el peso de la diplomacia vaticana personalmente protagonizada por el papa Francisco, es calor primaveral sobre la memoria de la Guerra Fría, que tanto daño hizo al pequeño país hermano, pequeño en extensión pero gigante en su cultura. Es un cambio de sentido geopolítico que también ocurre en el acuerdo entre EE.UU. e Irán en materia de política nuclear, apoyado incluso por numerosos rabinos y personalidades de Nueva York.
Escribí Nueva York y me acordé de nuevo de Harry, pero también de la no menos bella y compleja Ciudad de Buenos Aires. Frente al Congreso, aún espera el edificio de la vieja Confitería del Molino que finalmente se concrete nuestra ley para su recuperación. Tuvimos un susto esta semana con la denuncia de caída de mampostería. Mientras se concreta la expropiación, el gobierno de la Ciudad debería intervenir la fachada –o Nación si cupiera– ya que los dueños no se hacen cargo.

No está de más recordar que la Ley 27.009 fue votada por unanimidad por ambas cámaras, sin que se le cambie una sola letra a nuestro proyecto, y así también fue promulgada por el Poder Ejecutivo. A través de ese instrumento, el extraordinario monumento pasará a formar parte del Congreso Nacional para reabrir sus puertas con la espléndida confitería, con la presencia del pasado en un museo histórico y con la apertura hacia el futuro a través de la mirada del arte. Enfocarnos en esta imagen es, al menos, una forma más amable de elegir nuestra propia distorsión.

 *Filósofo. Senador (2007-2013).



Samuel Cabanchik