COLUMNISTAS UN PAIS EN SERIO

Donaldmanía a la criolla

Se abre un nuevo tiempo con Trump en el poder y los manteros afuera. “Acá tenés los pibes para la deportación”.

Lo que pasa en la Casa Blanca es tan increíble que los guionistas de House of Cards pronto van a terminar pidiendo laburo en Paka Paka.
Lo que pasa en la Casa Blanca es tan increíble que los guionistas de House of Cards pronto van a terminar pidiendo laburo en Paka Paka. Foto:telam

Estoy tirado en un sillón de mi oficina en la productora, comiendo una hamburguesa gigante con queso, panceta, mayonesa, tomate y papas fritas, mirando Rocky (la uno, la mejor) en un televisor de 72 pulgadas, con una remera de Superman y una vincha con orejas de Mickey Mouse cuando entra Carla, mi asesora de imagen.

—¿Qué hacés, ridículo? –pregunta Carla.

—Me sumo a la Donaldmanía –respondo sin levantar ni la vista ni los hombros, hundido en el sillón, apático, y le doy un sorbo al sorbete en mi vaso gigante con gaseosa.

—Vamos, dejate de boludeces y ponete a escribir, que tenés que hacer tu columna política.

—No pienso escribir más mi columna. Renuncié.

—¿Cómo que renunciaste? –pregunta Carla, incrédula–. ¿Vos sos idiota? ¿Justo ahora que tenés de todo para escribir sobre lo que pasa en el país y en el mundo?

—No, justamente lo que creo es que no hay nada más para escribir –respondo, sin dejar de mirar Rocky (la uno, la mejor)–. Si Trump es presidente quiere decir que la realidad siempre te va a ganar por goleada.

—Bueno, debo reconocer que eso es cierto. Lo que pasa en la Casa Blanca es tan increíble que los guionistas de House of Cards pronto van a terminar pidiendo laburo en Paka Paka.

—Por eso, ¿qué voy a escribir yo sobre todo eso? Mejor me dedico a ver Rocky. La uno es la mejor, pero tengo la saga completa.

—¡Por favor! –exclama Carla–. Tenés que escribir; en el país están pasando un montón de cosas.

—Sí, ya sé. Reprimieron a los mapuches en la Patagonia. Pero, ¿qué es eso al lado de la donaldmanía? Aunque quizá también sea parte de la donaldmanía…

—No creo –dice Carla–. Porque en eso estuvo metido Benetton. Y se sabe que Benetton lleva adelante una represión responsable, donde los que tiran balas de goma son un negro, un eslavo, un asiático, un nórdico, un árabe…

—¿Como un all inclusive de la represión? –pregunto.

—Exacto. United Colors of Represión.

—También hubo represión contra laburantes de Clarín; les tiraron balas de goma.

—¡No podés poner nada de eso! –exclama Carla.

—No voy a poner nada de nada porque te dije que no iba a escribir más sobre actualidad política.

—Sí, tenés que seguir escribiendo, pero no podés poner nada sobre lo de Clarín.

—¿Por qué?

—Porque el periodismo de periodistas ya fue. ¿Quién te creés que sos? ¿Barone?

—Pero reprimieron con balas de goma a laburantes.

—Habrá sido la crisis –dice Carla–. La crisis causó dos nuevos heridos con

balas de goma. Pero ya pasó la época del 6,7,8 estatal. Ahora estamos en la era del 6,7,8 privado.

—¿O sea que lo de “patria o buitres” también fue? –pregunto.

—Por supuesto. Ahora la consigna es “patria o manteros”. El problema es que a los manteros les estaría faltando un líder, alguien que los represente.

–Ah, entiendo –digo–. Vos decís algo así como un juez Griesa de los manteros.

—Exacto –confirma Carla.

—¿Y quién podría ser? –pregunto–. ¿Joseph Lewis, el megamillonario inglés, dueño de media Patagonia, que es algo así como un mantero vip?

—Mmm… no da muy mantero que digamos…

—¿El Negro de WhatsApp? –pregunto.

—No, es demasiado popular y bien dotado. Tiene que ser alguien que genere odio.

 —Convengamos que es mucho más fácil ser odiable para un juez estadounidense que defiende a los fondos buitres que para un pobre mantero africano…

—No te creas, la donaldmanía da para todo –dice Carla.

—Lo bueno es que gracias a que hablamos de manteros dejamos de hablar de aumentos de tarifas, de corrupción y esos pequeños detalles.

—Sí, y eso que descubrimos que la corrupción no vendría siendo únicamente un invento kirchnerista.

—Cierto, pero hay un know-how importante…

—Lo que sí parece ser un invento kirchnerista es tener de mayordomo a pelotudo –dice Carla.

—¿A quién?

—A pelotudo. Según las conversaciones que se filtraron, el mayordomo es pelotudo.

—¿No es Parrilli? –pregunto.

—Puede ser, pero Cristina lo llama “pelotudo” –explica Carla.

—Qué tranquilo que me deja saber que hay espías que espían y a quienes espían, y que hay gobernantes que espían y a quienes los espían.

—Eso es lo bueno de ser un perejil como vos: no te espía nunca nadie. Igual cuidate, por las dudas.

—No te entiendo: cuando te digo que no voy a escribir más, me pedís que escriba. Pero cuando escribo me tratás de pelotudo.

—De Parrilli, te trato de Parrilli. ¿O sea que vas a escribir?

—¿Mi columna en PERFIL? –pregunto.

—No, en Seprin –responde Carla.

—¿Qué decís? ¿Me decís que no me espía nadie y me mandás a escribir a la web de los servicios?

—Lo que pasa es que Alberto Fernández comparó a PERFIL con Seprin.

—¡Eso es una barbaridad! –me enojo–. ¡Una canallada total!

—Completamente de acuerdo –dice Carla–. Seprin es un medio serio que jamás aceptaría como columnista a un Parrilli como vos.

—¡Otra vez la agresión! Al final no entiendo para qué querés que escriba.

—Porque vivimos en un mundo donde Donald Trump es presidente de la primera potencia mundial. Entonces, ¿por qué no vas a ser vos un importante columnista político? Estás a la altura de las circunstancias, sin duda.

—No sé qué decirte –me resigno.

—Yo tampoco –agrega Carla–. Sólo lamento que El se haya perdido este momento histórico.

—¿El? ¿Y quién sería El? ¿Néstor Kirchner?

—No, Ricardo Fort. Estamos viviendo un momento muy Ricardo Fort. Muy… ¡¡¡Maiameeeeee…!!!

—Trump asumió y fue con los tapones de punta –digo–. Dijo que se terminaba el tiempo de gobernar para Washington y comenzaba el tiempo de gobernar para el pueblo. ¡Lo dijo en la cara de Obama!

—Hay que reconocer que es un político que cumple sus promesas…

—Bueno, en ese sentido, el tipo es sincero –admito–. Lo que no sé muy bien es cómo sigue todo.

—Habrá que adaptar a los nuevos tiempos algunos viejos preceptos marxistas –dice Carla.

—¿Como cuáles?

—“Manteros de todos los países del mundo, ¡uníos!” –dice Carla–. Es eso o resignarse a actualizar algunas consignas kirchneristas, un poco más recientes.

—¿Consignas kirchneristas? –pregunto, sin entender–. ¿Qué consignas kirchneristas?

—“Donald, Donald, Donald/ Donald corazón/ Acá tenés los pibes para la deportación” –concluye Carla.