COLUMNISTAS BUITRES Y UNA SOLA CGT


Dos velocidades pero pocos resultados

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Con elegancia, idoneidad técnica, académicamente desafiante, el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, se paró frente a hombres de negocios y de finanzas y explicó lo incomprensible hasta la semana pasada: la hoja de ruta del zigzag de las tasas de interés y del subibaja del tipo de cambio desde que se hizo cargo de la institución. Hacía tiempo que no se escuchaba una explicación racional –acaso sólo una de las disponibles– de un programa monetario antiinflacionario. Fue celebrada la distancia con el pasado que marcó cuando dijo que de un BCRA que hacía de todo, ahora encabeza un banco que no puede hacer nada, salvo combatir la inflación. Esa limitación quedó desatada, a lo Houdini, 48 horas después, cuando lanzó por las suyas un programa de créditos hipotecarios actualizables por CER tan polémico como esperado.
Sin el Banco Nación, el principal banco del país, entre los adherentes al sistema, con los aplausos escépticos del resto de la banca (¿a alguno de los supervisados se le ocurriría no hacerlo?), el Central salió al ruedo de un plan que apunta a expectativas más que a concreciones, ya que la iniciativa deberá sortear obstáculos legislativos.
El grito independentista de Sturzenegger chocó con la propia cúpula del Ejecutivo, que planificaba enviar al Congreso un proyecto en elaboración junto al mendocino Julio Cobos. ¿Errores no forzados? ¿Una guerra santa de egos?
Podría ser una colección más de los desencuentros económicos del Gobierno, si no fuera que la suma de descalces empieza a dar lugar a una nueva grieta en las expectativas económicas. Hay un desarrollo en dos velocidades, las dos muy aceleradas, en la escena económica.
Una es la carrera en la que están los nuevos inversores y empresas conquistadores de oportunidades, de entrar en el arranque del ciclo. Son quienes están ávidos de que se cierre, en la medida de lo posible, la semana próxima con los holdouts. La comitiva de funcionarios que durante el fin de semana en Bahamas estuvieron en la reunión anual del BID pueden dar fe de ello, y de la centralidad de la Argentina en el interés corporativo para desembarcar. Eduardo Elsztain, un sabueso de los ciclos alcistas, decidió anunciar desarrollos inmobiliarios por US$ 460 millones y salir a colocar “temprano” un bono por US$ 360 millones a menos del 9%.
Pero del otro lado, el cambio de enfoque del Gobierno de ir al shock de los noventa días para apurar los ajustes de los precios relativos –todo lo que políticamente pueda– está generando un daño en el tejido social, probablemente ignorado por los actuales responsables de políticas públicas. Las grandes apuestas son hacer confluir en abril todos los aumentos de precios y las siete plagas del ajuste para tratar de acercar los números de inflación a las metas originales del 25% anual. Ahora anunciarán asiduamente las variaciones de los últimos 12 meses de modo de ir percibiéndose un sendero menos virulento del aumento de los precios. Como se ve en la infografía de Economía & Regiones que acompaña esta nota, los precios que no son regulados, la inflación “core”, muestran descensos significativos.
Pero con la producción estancada, los despidos en la industria a la orden del día y la falta de explicaciones de rumbos concretos, surge la marcha en la segunda velocidad: la del conflicto social.
Producto antes de por falta de experiencia, por la herencia o la conspiración, hay desaciertos que atentan contra las expectativas y, cada vez más, contra los resultados. La unificación en ciernes de las tres CGT es parte de ese derrotero.
La más anunciada de las medidas socio-económicas, la reducción del IVA a la canasta básica de los sectores más humildes, demora en llegar. Los industriales piden atención y no logran escuchar políticas concretas, que no sean las de un limitado posicionamiento en materia de comercio internacional.
Sturzenegger, en su disertación académica del martes en el Bloomberg Summit, explicó que en el Banco Central no se ponen de acuerdo en el plazo para que hagan efecto las políticas monetarias, si es de ocho meses... o de mucho más. Pedía tiempo para el efecto de su magia independiente de altas tasas. Pero los tiempos se acortan, y la política deja cada vez menos chances a las apuestas al aprendizaje, el error y su rectificación.

Ariel Cohen