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Foto:Diario Perfil

El domingo pasado, bajo el capitel “Pensando la política, se publicó un extenso reportaje de ocho páginas conjunto a Beatriz Sarlo y Horacio González que tuvo una repercusión inusual para una entrevista de esa densidad y extensión. Sólo su texto en la web tuvo 200 mil lectores, a los que se agregan todos los que prefirieron acceder a los videos también en Perfil.com más la lectura del reportaje en el diario en papel. En esta edición se repite la fórmula y, bajo el mismo capitel, en este caso “Pensando la economía”, publicamos otro extensísimo reportaje de ocho páginas donde el economista más renombrado de los últimos tiempos, Miguel Bein, hace un balance del presente y pronostica la Argentina que vendrá.

Bein es una rara avis: ex viceministro de economía de Machinea y ex subsecretario de pymes de Sourrouille, en las presidencias radicales de De la Rúa y Alfonsín, cuando se alejó de la función pública fundó la consultora que lleva su nombre, con la que amplió su fama de buen economista a partir de que el Banco Central, primero con Prat-Gay y luego con Martín Redrado, comenzó a publicar la lista de las predicciones de las consultoras económicas comparándolas luego con lo que realmente había terminado sucediendo, siendo Bein quien acumulaba mayor cantidad de pronósticos correctos.

Su relación con el kirchnerismo fue ambivalente: Néstor Kirchner lo respetaba y escuchaba como analista, Moreno lo acusó y multó por la difusión de datos de inflación, el gobierno de Cristina Kirchner lo “escrachó” por haber comprado dólares y recientemente la Presidenta ponderó por cadena nacional su mención a un ataque especulativo.

Después del elogio de la Presidenta, Bein se llamó a silencio y éste es el primer reportaje que concede desde ese episodio, que aumentó su notoriedad para bien y para mal entre los fanáticos pro y anti K.

Al ingresar el viernes a las oficinas de Editorial Perfil, y mientras se le hacían las fotografías, Bein habló de los extensos reportajes de este diario e hizo referencia a la entrevista a Lavagna de hace dos meses, titulada Rodrigazo en cuotas”. Contó que es una persona parca y de elogios muy contenidos, pero que le había impresionado tan favorablemente Lavagna en esa entrevista que le envió un mail felicitándolo: “Y yo no le mando mails a nadie”, aclaró.

Ese último reportaje a Lavagna también tuvo más de 200 mil lectores sólo en texto en la web, además de las lecturas y visualizaciones en otras plataformas. En aquel momento asignamos la gran repercusión al uso de la palabra “Rodrigazo” en el título y al momento de la economía (preanunciaba la última crisis). Después de la repercusión de Sarlo-González y estimando que este reportaje de Bein correrá igual suerte, comenzamos a pensar que se trata de un mayor interés del público por visiones más estratégicas y completas de la realidad en un momento en que la incertidumbre aumenta la necesidad de darle sentido a lo que pasa.

El reportaje a Miguel Bein es otro buen paso en esa misma dirección. Además de la reciente fama que le generó la Presidenta y los aciertos de sus pronósticos, él personalmente goza de un prestigio de economista serio tanto entre los heterodoxos como los ortodoxos.

Se percibe en él una omnicomprensión humanística que probablemente se la dio haber nacido en un hogar de clase media baja en un barrio porteño, mucho más que el International Management Program en Harvard Business School o los dos masters en Finanzas y en Finanzas Internacionales que tiene.

Durante el reportaje del domingo pasado, Sarlo hacía referencia a los economistas como intelectuales mencionando que la derecha se destacaba por tener más intelectuales renombrados de este tipo. Pero con Bein pasa lo mismo que con Sarlo y González: las categorías derecha e izquierda no sirven tampoco para definirlo. Si se permite la simplificación, por momentos Bein parece juntar el republicanismo de Sarlo y algo nacional y popular de González.

En un momento de la entrevista le pregunto: “¿Podría explicarles a los integrantes de Carta Abierta que hablan de que al Gobierno le torcieron el brazo o que se trató de una devaluación no deseada, que en realidad el Gobierno precisaba esta devaluación y hasta pudo no haberle disgustado producirla echándole la culpa además al mercado?”.

Allí Bein critica la posición de Carta Abierta, pero a la vez confiesa su admiración intelectual por ellos: “No voy a discutir Gramsci con Horacio González. Lo leo con alegría, porque es (...) una persona con una inteligencia brillante y, sobre todo, de un conocimiento de cuestiones profundas. Y, además, con un intento genuino y hasta apasionado por entender lo que pasa. Pero de economía no sabe nada. Qué necesidad tiene de saber de economía, que le hubiera llevado 25 años aprenderla y se hubiera perdido los 20 o 35 o 40 de los que él se dedicó a reflexionar sobre temas de mucha mayor profundidad. (...) Tengo la tendencia a exigirles en el mundo intelectual, a los que hablan, que hablen de las cosas para las cuales fueron más entrenados. Porque a mí me encanta escuchar a los tipos que fueron entrenados para temas que yo desconozco por completo”.

Lavagna, Bein, Sarlo y González tienen distintas posiciones pero a todos los une el común interés por el conocimiento y el deseo de que a la Argentina le vaya mejor.

Y, como dice Sarlo, los economistas también son intelectuales.



Jorge Fontevecchia