COLUMNISTAS SISTEMA PUBLICO DE MEDIOS

Educar y generar trabajo

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Las noticias sobre los cambios que están teniendo lugar en los medios de comunicación públicos, naturales durante los primeros meses de cualquier gestión, nos dan la oportunidad de pensar acerca de cuáles deben ser sus funciones. Por supuesto, una de ellas es formar e informar a los ciudadanos y promocionar el debate de ideas. Pero tampoco debemos olvidar el importante rol que pueden jugar a la hora de exportar contenidos y mejorar la imagen que se tiene en el exterior de la Argentina, favoreciendo así nuestros intereses.

En efecto, las industrias culturales –y los medios son uno de sus pilares– pueden impulsar el crecimiento económico. Tomemos por ejemplo el caso de Corea del Sur, país que recientemente logró desarrollar una industria del espectáculo que no sólo tiene presencia en Asia, sino también en Europa y Medio Oriente. Además de exportar más de cinco mil millones de dólares al año, el conjunto de empresas que la componen favorecen a otros sectores de la economía –como sucede con los cosméticos que promocionan los actores y cantantes coreanos–, debido a las sinergias existentes.

Las estrategias que promueven la presencia de los medios locales en el exterior también resultan útiles desde un punto de vista político, ya que de ser exitosas le permitirán a un país influir en el comportamiento de otros Estados de una manera beneficiosa. Estas naciones aceptarán las políticas que promueve debido a la admiración que su cultura, sus principios o sus tradiciones generan tanto en sus poblaciones como en sus clases dirigentes. Un ejemplo es la labor que realiza la cadena británica BBC: la calidad de su programación –documentales, noticieros y ficciones–, sumada a su alcance global, le ha permitido presentar una visión de Gran Bretaña, y sobre los hechos que ocurren en el mundo, que favorece los intereses del país.

Existen al menos dos motivos por los cuales la Argentina tiene la oportunidad para implementar estrategias similares a las aquí mencionadas. Por un lado, por la admiración que despierta en América Latina la alta cultura argentina –con escritores como Jorge Luis Borges y Julio Cortázar, el Teatro Colón, una comunidad científica capaz de producir tres premios Nobel, entre otros–. Pero también por su vertiente más popular –el fútbol, la música y los programas de entretenimiento–, nuestro país se ha convertido en el principal referente cultural de la región.

En el plano técnico, somos el noveno exportador mundial de contenidos y tenemos una industria del software sumamente competitiva, lo cual es de gran importancia en la actualidad debido a que internet y las redes sociales están cambiando la manera en que se transmiten los contenidos. Contamos, por lo tanto, con una base cultural y técnica que nos permitirá, si así lo queremos, pegar un gran salto.

¿Cómo debería ser la estrategia que nos permita hacerlo? En primer lugar, debemos transformar las señales públicas de televisión y radio, encabezadas por el canal educativo Encuentro y el infantil Paka Paka, en una gran productora de contenidos encargada de contratar –con financiamiento público y privado– programas de ficción y documentales. Al mismo tiempo, habría que desarrollar nuevos formatos que nos permitan transmitir éstos y otros contenidos. Es aquí donde encontramos sinergia con las empresas de tecnología nacionales.

Para avanzar con este proceso tendremos asimismo que evitar que los medios públicos sean utilizados para propiciar los intereses personales de los gobernantes, como sucedió en tantas ocasiones durante nuestra historia. De ser así, sus programas no sólo perderán calidad sino que se transformarán en un mero instrumento de propaganda política. Habrá entonces que asegurarse que la organización que los agrupe preserve un alto grado de institucionalidad y un flujo de fondos constante.

Si lo logramos, los medios públicos, y nuestra industria cultural en general, podrán educarnos, informarnos y entretenernos, pero también generar trabajos y representar nuestros intereses en el exterior.

*Experto en relaciones internacionales.



Francisco de Santibañes