COLUMNISTAS RIQUEZAS Y FRACASOS

El aumento del PBI puede ser una mala noticia

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El Eurostat que actúa como instituto de estadísticas para la Unión Europea ha indicado en estos días que, todos los países del bloque regional, incluirán dentro del PBI el cálculo de las actividades ilegales como “tráfico de drogas, servicios de prostitución (trata) y contrabando de cigarrillos y alcohol”. En este momento, muchos de los lectores, (como me pasó a mí) estarán evaluando sus capacidades cognitivas de comprensión de lo leído… ¡Sí! ¡Relean lo escrito, pero sigan hasta el final de este artículo! Justifican la decisión diciendo “las estimaciones deben ser exhaustivas, es decir, deben comprender a todas las actividades que producen rédito, independientemente de su estatus jurídico”. Dicho en criollo: “se trata de elevar al rango de productoras de riqueza nacional a las actividades ilegales en manos de las mafias”. Como economistas, desde hace tiempo, estamos criticando la mediocridad de medición del PBI en el mundo.

Sabemos que el PBI expresa algunas cosas, pero no el bienestar integral, ni la calidad de vida, ni la democracia, ni los derechos o las libertades en una nación. Sin duda que este agregado perverso al ya famélico PBI se mueve en perfecta coherencia con los objetivos del capitalismo excluyente que vivimos. Aunque magro, el PBI sigue definiéndose como “producción de bienes y servicios en un país”. La palabra “bienes” (bona, en latín) quiere decir “cosas buenas”. ¿Qué tiene de bueno la pornografía? ¿La trata, el contrabando, la droga? Algunos dicen: “aumentan los puestos de trabajo”. Pero, no todos los puestos de trabajo son “dignos”. ¿Qué tipo de experiencia de humanidad y realización puede hacer quien trabaja en una “empresa pornográfica” o quien se arruina la vida en el juego como “actividad” o traficando ilegalmente? Sí, también existen “puestos de trabajo” pésimos para la dignidad de las personas. Miremos la historia. Con la abolición de la esclavitud en Europa y en América se “perdieron muchos puestos de trabajo” si pensamos en la cantidad de personas involucradas en este comercio vil que movía puertos y naves. Pero después llegó la democracia con su “destrucción creadora”, para destruir las actividades que van en contra de la persona y, para que, a partir del mismo funcionamiento democrático nacieran actividades buenas, positivas y constructivas. Por muchos años los economistas han afirmado que los individuos buscan maximizar la riqueza para maximizar su utilidad (satisfacción), porque “si somos más ricos, somos más felices”.

Hay constataciones empíricas que indican que, después de cierto umbral, el aumento de la riqueza no lleva a mayor felicidad. ¿Por qué? Porque se empieza a perder la capacidad de transformar los bienes en bienestar, en dignidad humana. Se aumentan los gastos en seguridad privada, en traslados a barrios cerrados, en bienes superfluos, en adicción al juego, sexo, droga para intentar colmar el aislamiento y la soledad, se polarizan aún más las sociedades.

Hoy el “bien escaso”, también para la economía y la democracia, son las relaciones genuinas. Hoy “el otro como persona” es un bien escaso. La sociedad utilitarista cambia los bienes relacionales por bienes de consumo que desprecian la relación con la naturaleza, con el medio ambiente, con los derechos humanos, con los más vulnerables. Quienes amamos la verdad, la justicia y la igualdad no podemos quedarnos tranquilos.

*Especialista en desarrollo humano y economía del comportamiento.



Cristina Calvo