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El cambio en el tipo de cambio

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En estos días el blue sigue bajando y todos me preguntan si efectivamente lo seguirá haciendo hasta alcanzar los $ 6,50 por dólar que tiene como meta Guillermo Moreno. La respuesta es que al 6,50 obviamente no se llega y lo mejor es que no se llegue, no al menos el paralelo, aunque sería bueno que lo hiciera el oficial.

Muchos miran con asombro, incluso con cierta desconfianza lo que pasa con el dólar blue. Ya llegó a los 8 pesos y el mercado no da síntomas de querer reaccionar. La gran pregunta es ¿estamos ante un cambio de tendencia y los problemas de la economía argentina comienzan a corregirse? ¿O estamos ante una calma que antecede al temporal?

Demanda de dólares. Los dólares se utilizan para varios motivos. Principalmente para pagar importaciones (de energía) y el turismo al exterior, para pagar deuda, enviar utilidades o financiar la fuga de divisas. Lo interesante es que el Gobierno logró hasta ahora que se redujera mucho el envío de utilidades y la fuga de divisas al estilo tradicional, mientras que aumentaron las importaciones y el turismo al exterior (dado que el Gobierno subsidia esos gastos) y la deuda se sigue pagando.

Si la demanda de dólares crece, es importante considerar el comportamiento de las reservas para ver si resisten un impacto externo. Lo cierto es que el actual nivel de reservas no sólo que alcanzan a únicamente seis meses de importaciones –uno de los más bajos en años– sino que cayeron 17% en lo que va del 2013 y las importaciones subieron 11%. Por lo tanto, no sólo alcanzan para poco, sino que cada vez alcanzan para menos.

Y todo esto ocurre en el contexto del segundo trimestre del año, cuando se produce la mayor liquidación de exportaciones. Evidentemente, de no mediar algún cambio, el segundo semestre será aún más complicado.

La oferta de pesos.
Luego de la gran expansión de la base monetaria de diciembre, donde se alcanzó el récord de 308 mil millones de pesos, el BCRA mantuvo controlada la expansión entre los 290 mil y 305 mil. Pero, tal como era de esperar, el ciclo ya terminó y sólo en la primera semana de junio la base monetaria creció 10 mil millones de pesos, alcanzando el récord de 314 mil millones. Es que ahora empiezan las mayores necesidades de fondos para pagar los sueldos, las asignaciones familiares, los aumentos de costos y, por lo tanto, durante junio-julio la emisión de pesos en la economía crecerá de manera significativa.

Hay que pensar que el Gobierno va a tratar, razonablemente, de incrementar el consumo lo máximo posible antes de las elecciones del 11 de agosto. Por lo tanto, el circulante crecerá para financiar la expansión del gasto público.

Terminado el congelamiento es evidente que los precios volverán a subir y, para mantener el nivel de actividad, la cantidad nominal de dinero deberá también incrementarse. Más emisión significará más presión inflacionaria que el Gobierno seguirá tratando de controlarlos por medio de telefonazos.

El precio del dólar. Con lo antes descripto, el precio del dólar tiene una sola tendencia y es a subir. Así que esta baja no es porque el Gobierno está solucionando la oferta de dólares, sino porque está vendiendo los dólares que tiene en reserva.

Tampoco es que controla la emisión de pesos, ni la expansión del crédito ya que no piensa subir la tasa de interés.

Por lo tanto, la tranquilidad del dólar no es porque el Gobierno tomó nota de los desequilibrios que tiene y comienza a corregirlos, sino que decide liquidar sus reservas para mantener la fiebre hasta las elecciones y luego se verá.

El actual precio del dólar y de los bonos dolarizados no son sostenibles en el tiempo, aunque lo controlen durante los próximos días.

Seguir bajando el valor del dólar sólo logra que quienes tienen más conocimientos financieros estén hoy acumulando esa divisa, mientras que la mayoría de la población se siente más calma y se queda en pesos.

Hay que recordar que al revés de lo que sucede en una compra en el supermercado, que la gente compra más cuando el precio baja, en el dólar la gente compra más cuando sube de precio.

Paradojas de la economía argentina. Ahora que está todo en calma es que hay que prepararse para algunas tormentas.



Tomás Bulat