COLUMNISTAS DEFENSOR DE LOS LECTORES

El Correo está que arde

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Pocas veces como esta semana hubo tantos lectores quejosos por errores, omisiones, incongruencias presuntas o reales, comentarios no compartidos y hasta contenidos de viñetas humorísticas. Algunos de esos correos recibidos contienen críticas correctas y otros no tanto, o mejor enfoques poco felices.

Para encabezar: Carlos Escudero, Federico Emategui y Jorge Arévalo coinciden en su detección de dos gazapos que se le escaparon a Jorge Fontevecchia en su columna para la contratapa del domingo 28 de septiembre. Allí, el fundador de este diario atribuyó a Juan Domingo Perón la creación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) y de la Confederación General del Trabajo (CGT), intentando establecer con esas menciones paralelos entre su gestión y la de Getúlio Vargas, quien fue presidente de Brasil en cuatro mandatos (1930/1945 y 1951/1954), adjudicó un espacio de poder importante a los sindicatos nacionales de su país y concretó la creación de la empresa Petrobras en 1953, un año antes de su suicidio.
Como lo señalan los lectores, YPF fue creada el 3 de junio de 1922 por el presidente Hipólito Yrigoyen, cercano a finalizar su primer mandato constitucional. Lo sucedió Marcelo Torcuato de Alvear, quien designó al frente del organismo (no era una empresa sino una dirección nacional) a Enrique Mosconi, quien le dio a la incipiente industria petrolera argentina un desarrollo notable. En cuanto a la CGT, efectivamente nació el 27 de septiembre de 1930, al fusionarse las dos centrales sindicales existentes hasta entonces: la Unión Sindical Argentina (USA, cuyo origen fue la Federación Obrera Regional Argentina, FORA) y la Confederación Obrera Argentina (COA).

Este ombudsman pidió a Fontevecchia una respuesta a las inquietudes de los lectores. Es ésta: “Si bien la CGT original se fundó en 1930, fue Perón quien la convirtió en central única porque a partir del 17 de octubre de 1945 se fusionaron las dos ramas en las que venía dividida desde 1935 (CGT socialista y CGT sindicalista revolucionaria), y los cinco años previos quedaban divisiones remanentes entre las centrales FORA del V Congreso (anarquista y en decadencia) y FORA del IX Congreso.

”Respecto de YFP, las empresas del Estado como tipo jurídico fueron creadas por la Ley 13.653 de Régimen de Empresas del Estado, sancionada en el primer gobierno de Perón al igual que la Dirección Nacional de Empresas del Estado.

”Igual, se piden disculpas ya que en la columna, en lugar de decir que Perón ‘fundaba’ se debió haber dicho ‘potenciaba’ o, como máximo, ‘refundaba’”.

Aclarado entonces el primer motivo de queja de los lectores, vamos al segundo:

Eugenia Creus señala que la fotografía que acompañó la reseña del libro Una semana en la nieve, de Emmanuel Carrère, en el suplemento Cultura del domingo 28 de septiembre, no corresponde a este escritor sino a otro cuyo nombre no recuerda. Y tiene razón: la foto es del valenciano Rafael Chirbes, autor de En la orilla, novela distinguida con el Premio de la Crítica 2013 de España, como lo fuera su anterior libro, Crematorio, en 2007. Consultado el editor de Cultura, Alejandro Bellotti, explicó que la foto fue puesta por error y correspondió a la crítica publicada en la misma sección meses atrás, cuando Anagrama lanzó En la orilla en la Argentina.

Es ésta la tercera vez en un año que se repite tal descuido, por lo que es de esperar que el excelente suplemento cultural de este diario no incurra en nuevos errores de este tipo.

El señor Roberto Schlägel puntualiza lo que entiende como una imperdonable incongruencia cometida –a su juicio– en las ediciones del sábado 27 y domingo 28, al tratar la sección Política (y la tapa del diario) las amenazantes advertencias que el extremismo islámico presuntamente realizó a la Presidenta. El sábado se dijo en este diario que las amenazas fueron dirigidas al número telefónico de emergencia policial desde algún lugar de la provincia de Buenos Aires y el domingo, que se trató de mensajes recibidos desde el exterior. De la lectura de ambas notas, queda claro que la información disponible para la edición sabatina fue una y que al día siguiente el propio juez del caso aclaró el punto. El redactor Fernando Oz dejó claro esto en su nota del domingo, por lo que parecen cuando menos exageradas e injustas las adjetivaciones que el lector hace en el final de su correo para con Oz y este diario.



jpetraca