COLUMNISTAS 1º DE MAYO

El día de la Constitución Nacional

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Se celebró el viernes el centésimo sexagésimo segundo aniversario del nacimiento de la Constitución Nacional, sancionada en 1853 para organizar políticamente al país, limitar el ejercicio del poder por parte de los gobernantes, y brindar a todos los habitantes del territorio, unidad, justicia, libertad, paz interior, defensa común y bienestar general.

La gesta constitucional no fue sencilla. Desde 1810, 43 años nos llevó forjar un Estado de Derecho. A las vacilaciones iniciales que, en la Convención Nacional Constituyente, asaltaron a algunos de sus integrantes de más edad, se sumaron las de posteriores gobernantes que, sucesivamente, tuvieron cierto desdén a la hora de acatar las disposiciones de la Constitución, lo cual fue desdibujando su imperio y la confianza de los gobernados en su eficacia para constituirse en un verdadero límite el ejercicio del poder político. Ello sin perjuicio de la ruptura del orden constitucional provocada por seis golpes de Estado entre 1930 y 1983 que hicieron desaparecer el texto magno, en total, durante 23 años.

La Constitución Nacional se ha convertido en esa veterana abuela de cuya existencia todos se enorgullecen, pero a quien nadie atiende cuando brinda un sano consejo o cuando muestra los límites a los impulsos anómicos que tanto asaltan las conductas de los argentinos. Siempre hay excusas suficientes para no acatar sus postulados. Los gobernantes no demuestran conocerla profundamente y los gobernados no lo advierten porque tampoco la conocen ni se interesan por hacerlo.
La mayoría de los argentinos creen que la Constitución es muy importante, pero son muy pocos quienes son capaces de explicar cuál es el sentido de su existencia, y menos aún quienes dominan su contenido.
Es lógico que no se tenga interés por lo que no se conoce, pero son las autoridades las que deben estar en permanente campaña educativa, cumpliendo con la Constitución en cada acto de gobierno, y difundiéndola desde los programas educativos oficiales.
Es cierto que en el año 2003, al cumplirse ciento cincuenta años del nacimiento de la Constitución, el
Congreso Nacional se acordó de ella y  sancionó la ley 25.863, mediante la cual se dispuso que cada 1º de mayo sería el de la Constitución Nacional; pero no hubo convicción para declararlo feriado, tal como sí lo hubo para hacerlo por los días de carnaval, los días puente, el día de la memoria, de la soberanía, de la diversidad cultural y tantos otros que, aún relevantes,
no lo son más que nuestra ley fundamental.
Este nuevo aniversario de la creación de la Constitución Nacional debería servir para tomar conciencia de que es necesario desandar el camino de la ignorancia e indiferencia cívica que tanto hiere su significancia, y también de aquella frase que los constituyentes elaboraron en el manifiesto emitido al clausurar las sesiones de la Convención: “En nombre de las desgracias sufridas, este Congreso les pide obediencia absoluta a la Constitución sancionada: los hombres se dignifican postrándose ante la ley porque así se liberan de arrodillarse ante los tiranos.”

*Abogado constitucionalista.



Felix Lonigro