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El fútbol como metáfora de campaña

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El arte de la metáfora supone pensar un tema en términos de otro para contribuir a su comprensión. Una campaña política es como un partido de fútbol: gana quien hace más goles.

11 de agosto: Sergio Massa triunfa en las PASO superando por cinco puntos a Martín Insaurralde. La noche del festejo muestra a un ganador cauto y a la vez firme. En contraposición, en el búnker oficialista la presidenta Cristina Kirchner ofrece un discurso donde, además de no aludir a la derrota, ni siquiera menciona al adversario. La primera encuesta post elección estira a diez puntos la diferencia a favor de Massa. 1 a 0.

14 de agosto: la Presidenta reaparece en Tecnópolis donde emite un discurso encendido y beligerante. Denuncia que los medios soslayaron mencionar el triunfo en Antártida. Desafía a las fuerzas opositoras a que presenten a los verdaderos titulares del poder con quienes desea confrontar y no a sus suplentes. Y lo peor: al acusar a la manipulación mediática, sugiere que los votantes se habrían equivocado. Una encuesta realizada al día siguiente estira la diferencia a ¡17 puntos! 3 a 0.
En fútbol hay dos clases de equipos: los que cuando van ganando con holgura pretenden golear y los que en tal situación se repliegan para defender el resultado.

27 de agosto: una Presidenta con tono más amigable anuncia la disminución del mínimo no imponible de ganancias, favoreciendo a miles de asalariados.

Septiembre: Daniel Scioli toma medidas tendientes a afrontar el problema de la inseguridad, al que se reconoce como tal. Paralelamente, Insaurralde propone bajar la edad de imputabilidad de menores que cometen delitos. Aunque el anuncio es resistido, algo queda claro: Insaurralde se posiciona como un candidato autónomo. Por esos días, las encuestas recortan la ventaja de Massa a 12 puntos. 3 a 1.
Una caravana del Frente Renovador es atacada por una patota en La Matanza. La reacción del oficialismo llega tardíamente. La ventaja vuelve a estirarse a 14 puntos. 4 a 1.
En spots de tono emotivo-intimista, Insaurralde se muestra sencillo, amigable, constructivo y cercano a la gente. Insiste en que el futuro es seguir construyendo lo que se viene haciendo bien. Aunque minimalistas, tales mensajes resultan más efectivos que los de Sergio Massa, que caen en lo intrascendente. Mientras la dupla Scioli-Insaurralde se muestra omnipresente a Massa casi no se lo ve.
Las encuestas señalan una brecha que baja a diez puntos. 4 a 2.

8 de octubre: la Presidenta es internada para una intervención de urgencia. Boudou queda a cargo del Ejecutivo. La operación es exitosa y Cristina se restablece satisfactoriamente, aunque deberá guardar treinta días de reposo. La conjunción entre sentimientos de solidaridad, la presencia plena de Insaurralde y la tibieza de la campaña de Massa, explican la reducción de la brecha a menos de siete puntos. 4 a 3. Un tipo de partido emocionante es aquel donde un equipo alcanza gran ventaja al inicio y el adversario logra descontarla, quedando al borde del empate. Allí se verifica el temple de los ganadores.

12 de octubre: cuando restan pocos días Sergio Massa decide tomar la iniciativa: aumenta su presencia mediática, cambia spots, anuncia proyectos de jubilación y seguridad. Mientras, el episodio de Juan Cabandié con una agente de tránsito salpica a Insaurralde, quien actúa con rapidez y amortigua el impacto. La conjunción de estos factores se expresa en un nuevo aumento de la brecha entre Massa e Insaurralde, que se estira a casi nueve puntos.
Cuando faltan escasos minutos, la ventaja es importante. Pero no definitiva. Una metáfora es apenas un modo conjetural de mostrar y explicar los hechos.

*Director de González y Valladares Consultores de Marketing Político.



Federico Gonzalez