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El futuro de la Argentina

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Los dirigentes con aspiraciones a suceder a Cristina Kirchner en 2015 tienen un ojo puesto en las encuestas y otro en la economía. La predicción del porvenir argentino es una tarea imposible. Pero los observadores avezados saben cuáles son las luces del tablero que deben mirarse con cuidado. En ese sentido, y lejos de los discursos que auguran tormentas inminentes, Daniel Scioli y Sergio Massa, ambos aspirantes desde el peronismo a una candidatura presidencial, comparten diagnósticos mesurados sobre el futuro.

Subsidios. La atención está centrada por estos días en una cifra en especial, que crece como una gigantesca bola de nieve. Es el monto de los subsidios destinados a la importación de combustibles, y más particularmente los girados a la Compañía Administradora del Mercado Eléctrico Mayorista (Cammesa), que en seis meses se devoró como un gigante insaciable aquello que el Gobierno había reservado para alimentarla a lo largo de todo 2013. Las fórmulas ensayadas por la administración nacional resultaron ineficaces hasta ahora para cerrar el agujero.

Al cruzar la línea de los 20 mil millones de pesos, los subsidios para la energía eléctrica ya superan, por ejemplo, la cifra que el Gobierno había prometido invertir en todo el plan de construcción de viviendas hasta 2015. Se trata de un tema que no aparece en las preocupaciones sociales que miden las encuestadoras. Pero centellea con furia cuando se observan las principales alarmas de la economía. E inquieta a quienes se imaginan frente a la infausta tarea de desactivar la bomba.

Ningún inquilino pinta una casa cuando el contrato se vence y ve acercarse la fecha del desalojo. Por ello, la certeza extendida entre los pretendientes del sillón presidencial es que el Gobierno enfrentará el problema con soluciones temporales. No definitivas.

El gobernador Daniel Scioli, uno de los que buscan mantenerse en la contienda presidencial, se acostumbró a lidiar con una administración en déficit crónico, como es la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, se resignó a buscar soluciones financieras antes que provocar cambios de fondo. Le permitieron preservar la vida del paciente. Pero no curó la enfermedad.

Verdes. La otra alarma que chilla con insistencia en la economía es el aumento de la demanda de dólares y la reducción de las reservas. Los planes del Gobierno para enfrentar la escasez fue materia de conversación en las charlas entre Sergio Massa, principal adversario de Scioli dentro del universo peronista, y su variopinto grupo de economistas. El intendente de Tigre tiene la certeza de que el Gobierno, tarde o temprano, va a desdoblar el tipo de cambio y generar un mercado especial para el dólar turístico. Massa creía que ocurriría antes de las elecciones. No pasó.

Ahora sospecha que sucederá después del 27 de octubre. Como Scioli, el intendente descree de la inminencia de descalabros. La semana pasada, sentado en su despacho de la intendencia de Tigre, en la esquina opuesta al rincón donde cuelga la tapa de Clarín con la noticia de su triunfo, Massa echó mano a la aeronáutica para ilustrar sus pronósticos: “Van a ser dos años de turbulencias, pero el avión seguirá volando”.

Faena compleja la de anticipar el futuro de la Argentina. Un país cuya historia de sorpresas hizo tropezar a más de un quiromante.



Damián Nabot