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El huevo de la vida

A 3 millones de porteños acaban de “ponerle” un huevo de 5 metros por 2 delante de la nariz.

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Foto:Cedoc

Que todo lo que sucede es símbolo es tan cierto como que el agua es líquida y que además moja. Si no lo apreciamos es porque somos aburridos y nos gusta más repetir ganso que variar persona. La distancia entre uno y otro es estelar. La que va de vociferar “maradó”, maradó” a preguntarse “¿Ser o no ser?”. Hasta el Papa la pifia. Dice “¡Cuiden a Cristina!” en vez de “¡Cuiden a Margarita Barrientos!”. El cómic del mundo amenaza guión con final infeliz. El perplejo animal del siglo 21 se abrazó a las fantasías de Disney y desatiende los telegramas de la realidad. Elude la luz. No quiere mirar. Teme asombrarse.

¿Pruebas? Las tengo a la vista desde una ventana de Retiro. A 3 millones de porteños acaban de “ponerle” un huevo de 5 metros por 2 delante de la nariz y de 10 peatones que lo enfrentan, relojea 1 y a 9 no les tiembla una pestaña. Cierto es que un cerebro argentino actual al despertar encara el mundo con ánimo de topo. Pero no es óbice pues “obviamente” ese huevo no es obvio. Fue agregado al paisaje para alimentar el imaginario de los millones que pernoctan en la ciudad y de otros muchos más que vienen de periferia. ¿Qué quienes se detienen más? Los turistas hospedados en la zona.

Abuelita Wikipedia, tía Google y el señor Mp3 tienen algo que ver con la miopía en avance. Al costo de sus hipnóticos servicios han alterado la calidad de los cinco sentidos. Primero turbaron la mollera. Luego, (con goles, chismes, culos y concheros) colonizaron la mirada natural de la vida y la cultural de la historia. Tanto que suponemos habitar en una República y tener una Constitución (¿Nacional?). Nada se ve como realmente es. Hasta la Casa Rosada fue reconvetida en Casa Enrejada y al igual que con el Big Huevo de Retiro pocos lo advierten. ¿Qué no? Intente arrimarse a medianoche, con neblina uruguaya, y me dirá. Recuerda más las casas de Poe y de Hitchcock que las de Sarmiento y de Perón. Nada por acá, nada por aquí. Siendo la casa más “nuestra” impiden verla de cerca o tocarla. Esta refacción iniciada en la Era K debió servir para avivarnos (“todo lo que existe es símbolo” otra vez) que el estilo final soñado era el más próximo al de una Caja Fuerte…¿Es o no el más flagrante acto fallido K.?

--Pero…¡Déjese de gorilear!. ¿Pero el Huevo? ¿Qué significa el Huevazo plantado por Macri y Lombardi a los pies de la proa del Kavanagh?

--Tranqui. Ya se lo digo. Federico Peralta Ramos fue un artista plástico, cantor, filósofo, poeta, actor y show-man, que nació en “Mal de Plata” (como decía). Vino y se autofundó porteño pese a parlotear poco y decir mucho en frases de doble filo: Ejemplos: 1/“Misterio de Economía”, 2/“Serás lo que te tocó ser y dejáte de joder”, 3/“La mujer come seso, se alimenta de energía mental. Por eso le gusta el tipo inteligente", 4/“Sueño con un mundo donde exista el Reinado del Bien, donde no tenga que defenderme más del Error", 5/ ”Dios es rarísimo, pero al final, Dios no es ningún pelotudo”, 6/“El país, a medida que fue perdiendo tela, fue de Guido Di Tella a Minguito Tinguitella”, 7/ “Soy un artista plástico sin capacidad comercial y sin efectivo, y con una incapacidad innata para ganarme la vida”. 8/“La noche es un continuo sacadero de conclusiones”, 9/“Yo abrí una ventana para que saliera el mal olor y ellos nunca me lo perdonaron". Y escuche éste: 10/ “Soy como el boomerang que no quiso volver porque se encontró con Dios".

En los 60 crea una cómoda religión a la que llama Gánica. Ser gánico consistía “ en hacer siempre lo que uno tiene ganas de hacer”. De lírico abstracto tanteó una textura como botánica y de allí a la tridimensión y en 1965 …¡al Huevo! hecho con material desplegado y yeso. Lo llamó “Nosotros afuera” Un huevo gigante “que invierte nuestra comprensión de lo que está dentro y lo que está fuera de la conciencia y la creación. Que marca más un principio que un final”. Para Peralta Ramos el arte era la vida, no la obra. Persona prístina (como podemos serlo todos) no dejó morir nunca al niño marplatense sino que lo mantuvo portátil hasta acabar ambos a la vez , él ya adulto de 50. Ese fue el “niño” que en nuestros años 60 vió como pocos que la pintura, otras artes, y sobre todo las costumbres “estaban desnudas”.

Un día de los suyos Peralta Ramos salió a jugar y se alejó de las reglas estéticas en uso aquí y encarnó un porteñísimo Sócrates dedicado a ridiculizar banales reglas sociales o a proponer máximas mínimas que escribía en las servilletas de los cafés. O dando destino propio a un homenaje o a un premio. Como en 1968 cuando al recibir la Beca Gugenheim gasta miles de dólares en cena con centenar de amigos en el Hotel Alvear. “En vez de pintar una comida, di una comida” respondió a la protesta de James Mathias de la Big Foundation. De allí en más hay un múltiple Federico dedicado a vivir en arte, transformado (sic) en su propio objeto artístico. En su última muestra (1989) se expuso a sí mismo durante quince días en un salón vacío pintado de blanco. La prueba de su rechazo a la mera contemplación estética y a la vez su apasionada defensa de la desintegración del arte en la vida cotidiana

Hoy, una réplica del Mega Huevo que nos “mira” desde el parterre de San Martín y Ricardo Rojas está expuesta en una muestra de Nueva York. Su curadora Chus Martínez (que investiga las fronteras entre la vida y el arte) tradujo We, The outsiders el “Nosotros afuera” como la llamó Federico en 1965. También ella fue ganada por la pregunta admirativa al escribir “¿Y nosotros sin enterarnos y con ella sobre los ojos?

No bien superamos la ceguera del peatón habitual está allí el flamante símbolo guiñándonos su ojo. La calidad de nuestra vida depende de responderle o no. De aceptar ese envite visual por dentro y por fuera. No cuesta nada. No duele. Amplía el ánima. Pare el paso un segundo y compárese. Espeje en usted lo que esa súbita realidad le propone. Y hágase lo que en ese momento le suene en la flauta interior. Hágase futuro, paloma, mujer, sol, etc. Y también Huevo, ¿por qué no?

--Pero aún no me cierra ¿Qué metió el delirante ese de Federico en ese Huevo que usted dice es nuestro?

--Lo que usted quiera.. Ilusión, preguntas, ideas, imaginación, tiempos nuevos…

--Entonces también debe estar 2015 .

--Sí, pero crudo todavía. Falta cuajar el valor agregado. El “Nosotros, dentro”. La yema y la clara. Las dos.



epeicovich