COLUMNISTAS EDUCACION (II)

El “ítem aula” mejora la asistencia docente

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Antes de asumir, el gobernador mendocino, Alfredo Cornejo, nos encargó centrarnos en la gestión para alcanzar los logros de un programa simple y sin las usuales grandes promesas.
En su plan de gobierno, la educación está a la cabeza y por eso planteó que su objetivo era que los alumnos volvieran a aprender a leer y escribir con propiedad, a entender lo que leen y a dominar las operaciones matemáticas básicas. Pusimos en marcha medidas tendientes a lograr esos objetivos mínimos, que en virtud de los problemas de la educación argentina se transforman en un ambicioso proyecto. Los resultados de la evaluación provincial Mendoza Evalúa y del operativo nacional Aprender 2016 confirmaron que el diagnóstico era correcto.

La primera aproximación mostraba que nuestro sistema educativo padece de ausentismo de docentes y de alumnos. Sin ellos en el aula no hay educación. Para una solución, en el aumento salarial del primer año de gestión, que promedió 32%, se incluyó un aliciente para quienes cumplen con sus tareas llamado “ítem aula”, consistente en alrededor del 10% del salario. Lo reciben todos los cargos docentes. Se pierde después de la tercera falta mensual, sólo por ese mes, y luego de la décima acumulativa en el año, hasta terminar el ciclo anual. Los docentes conservaron todos los motivos de inasistencia contemplados en la ley.

El resultado de la medida se vio en el primer mes de aplicación y se mantiene. Cayó 40% la cantidad de días de licencia pedidos por los docentes y también disminuyó entre 32% y 38% el número de docentes que pidieron días, medido contra igual mes de 2015 y 2016. Así, el sistema estatal mendocino ha conseguido índices de ausentismo similares a los de la escuela privada, alrededor del 5%. Esta medida fue acompañada por una nueva norma de ausentismo de alumnos, que consiste en contabilizar con celo las faltas y mantener un contacto directo con las familias para que se comprometan en la escolaridad de sus hijos. Hoy no es lo mismo tener 5 faltas que 50, como sucedía antes. Esto, sumado al buen ejemplo para sus estudiantes, acarreó la asistencia de los docentes a clases, y que el presentismo de los chicos mejorara 10% en primaria y 15% en secundaria.

Asimismo, se trabajó en una nueva modalidad disciplinaria en la escuela, donde el sistema de puntos existente se mantuvo pero se evitó que los puntos perdidos fueran recuperables con cualquier tarea, luego de años de laxitud.

Para cerrar el círculo virtuoso, se planteó un nuevo régimen de evaluación, cuya mayor novedad fue un examen integrador sobre el fin de cada ciclo lectivo para comprobar que los chicos han adquirido no sólo los conocimientos, sino también las capacidades que se esperan.

Desde el primer momento, se comenzó a implementar estrategias para mejorar la calidad educativa. Se está trabajando en el nivel inicial para conseguir luego en la primaria la alfabetización que requiere comprender un texto. Se han encarado medidas para mejorar los índices de retención en secundaria, habiendo terminado 2016 con un mejoramiento de 2,2% en los niveles de promoción de alumnos. Al programa nacional de capacitación docente de Formación Situada, se ha agregado uno provincial, Mendoza Educa, por el cual todas las escuelas han recibido fondos contra la presentación de un proyecto institucional de mejora. También se han continuado y puesto en marcha programas de capacitación de directivos de escuelas.

El “ítem aula” fue una medida que trajo rápidos resultados de presentismo e hizo caer a 0% el ausentismo en los últimos paros docentes. Se mantiene el desafío de mejorar lo que sucede adentro de las escuelas de nuestra provincia por el bien de nuestros alumnos, verdadero centro de todo el sistema educativo. Aunque esto último muchas veces se haya perdido y se pierda de vista por muchos de los protagonistas.

*Director General de Escuelas de Mendoza.

Jaime Correas*