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El laboratorio poético de Martinesi

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El profesor Nelson Martinesi, titular de la cátedra de Literatura Española en la Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla, dio a conocer recientemente el resultado de sus investigaciones referidas al campo, por él creado, de la llamada poesía-laboratorio. Las más antiguas culturas de Oriente consideraban que la enfermedad tiene sus raíces en un desequilibrio energético; puesto que el universo vibra en una constante, cada átomo, cada célula, cada órgano, produce un sonido debido a su movimiento y ritmo. Ellos vibran a una determinada frecuencia y en su conjunto en armonía con todo el cuerpo. Cuando la frecuencia es distorsionada –generalmente por nuestro estilo de vida acelerado cargado de estrés, preocupaciones y un exceso de actividad mental–, la armonía se rompe y aparecen la enfermedad y otras dolencias conscientemente indeseadas. Según Martinesi es posible modificar estas frecuencias discordantes por medio de la emisión de otras frecuencias, a través del sonido y la vibración, en este caso mediante la lectura de grandes clásicos de la literatura española, preferentemente del Siglo de Oro, pero no exclusivamente.

Por ejemplo, en relación con el Romance de Fontefrida, de autor anónimo, el profesor Martinesi afirma que es óptimo para la prevención del embarazo. Como anticonceptivo oral, el bajo contenido de versos relativos al amor venéreo permite una excelente tolerabilidad y un buen control del deseo sexual, unido a una elevada seguridad anticonceptiva. Si se administra según la posología indicada, el Romance de Fontefrida elimina la secreción androstenediona; por consiguiente inhibe el hirsutismo. Además modifica las características psíquicas del sujeto, obstaculizando la libido. Según el profesor Martinesi, el Romance de Fontefrida provoca relax fisiológico, semejante por intensidad y duración a la insensibilidad metabólica cotidiana y empieza generalmente dos o tres minutos después de la lectura del último verso, que dice: “¡Déjame triste, enemigo,/ malo, falso, mal traidor;/ que no quiero ser tu amiga/ ni casar contigo, no!”

El profesor Martinesi, entrevistado por diversos medios locales e internacionales, adelantó también el rumbo de sus investigaciones actuales: A una nariz grande, de Francisco de Quevedo, resulta ser un soneto de gran efectividad contra el resfriado; ¡Qué descansada vida!, de Fray Luis de León, es una especialidad lírica que funcionaría como principio activo contra síndromes depresivos, ansiedad y astenia; Si al mecer, de Gustavo Adolfo Bécquer, posee, al parecer, sustancias activas que funcionarían como analgésico antiinflamatorio y antipirético de acción blanda, caracterizado por versos expresados en asonancias y ritmos ondulantes. Pero las contraindicaciones de estos tres últimos poemas todavía no han sido aún probadas del todo, por lo que el profesor Martinesi aconseja esperar un poco para ser utilizados con determinación y confianza. Aunque insiste en que la capacidad anticonceptiva del Romance de Fontefrida está más que científicamente probada.



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