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El lugar del kirchnerista puro

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Al lanzamiento de Jorge Taiana como candidato presidencial del Movimiento Evita se sucedió ahora el señalamiento preciso de Máximo Kirchner, referente central de la ayer juvenil y hoy organización política La Cámpora, para quien la candidata que los representa camino a las elecciones del año 2015 es Cristina Kirchner, sin duda la dirigente más popular de la Argentina y quien, de no estar impedida “constitucionalmente”, ganaría las elecciones presidenciales en primera vuelta.

Así las cosas, la campaña de medios opositores sobre “el” o “los” candidatos que intentaron instalar como “naturales” primero y “el o los más votados” luego, tras la palabra de Máximo Kirchner, fue literalmente abolida como régimen de verdad al interior del FpV y va sin prisa ni pausa a transformarse en una pieza del museo mediático.

Quedan entonces los candidatos “que más miden” sostenidos apenas en las ilusorias grillas de preferencias de las encuestas publicadas en los medios opositores que los apalancaban como candidatos “oficialistas” predilectos (de los medios opositores).

Encuestas dirigidas a impresionar a Cristina Kirchner y a los gobernadores e intendentes sujetos de alianzas futuras. Como señala Julio Burdman, estas encuestas “son metodológicamente inválidas, Rodney Barker, politólogo del London School of Economics, sostiene que la gran mayoría de todas las cosas que hace la comunidad política (que incluye a una minoría intensa de políticos, militantes, periodistas, discutidores de política en la mesa familiar, y lectores de El Estadista y otras publicaciones similares) está dirigida a sí misma. Que los políticos están permanentemente demostrando autoridad y poder, pero sólo para impresionar a sus pares, y que recién salen a cazar votos del gran público en los días previos a las elecciones. Las encuestas que quieren construir la grilla mucho antes que los partidos también forman parte de la comunidad política, y están dirigidas a los propios políticos”.

Dadas las fluidas circunstancias abiertas tras los actos de Ferro y Argentinos Juniors, y el pronunciamiento de dos notables estructuras organizativas del FpV, el Movimiento Evita y La Cámpora, es ya de sentido común en el kirchnerismo poner en suspenso todo lo dicho en y por los medios opositores respecto de las candidaturas del FpV de cara al año 2015.

Queda ahora abierta la posibilidad de que Cristina Kirchner o, en su defecto, nuevas figuras –incluso algunas que no han podido desplegar sus candidaturas por la sordina de medios a los que las someten– puedan ocupar “el lugar” del candidato kirchnerista “puro” para las elecciones del año 2015.

Candidato kirchnerista capaz de representar y darle continuidad a todo lo hecho en la década ganada, sin beneficio de inventario, que es como deben ser las cosas, cuando de sostener y proyectar un proyecto político en el tiempo se trata.

Cámpora al gobierno Perón al poder resultaron las convicciones hechas consigna por el peronismo histórico del que el kirchnerismo es su fase en el siglo XXI. Jamás, Cámpora al gobierno “lo mejor de Perón” al poder, como hoy les susurran en la oreja a “los candidatos que más miden” los curtidores del “coaching ontológico”, ¡válgame Dios, Mendieta!

Parece una decisión conceptualmente racional y de gran legitimidad política al interior del FpV tras el acto de La Cámpora profundizar el camino inaugurado en el año 2003, abandonando la idea absurda de diferenciarse del kirchnerismo histórico, el proyecto político, económico, social y cultural que con tanto sacrificio comunitario y personal logró transformar la toldería que dejó el experimento neoliberal en un país vital, que aún con dificultades persistentes, desplegó el mayor ciclo de crecimiento, generación de empleo y baja en la pobreza e indigencia de que se tenga memoria histórica.

Profundizar y no diferenciarse del proyecto que inauguró Néstor Kirchner y continúa Cristina Kirchner parece ser además una alternativa electoralmente adecuada de cara a la opinión pública. En efecto, nunca en la historia nacional se observó una secuencia de éxitos electorales sucesivos y crecientes como el que comenzó en el año 2003, que permitió en una década pasar del 22% de los votos en las presidenciales al 54% en las elecciones ejecutivas de 2011.

Un crecimiento del 145% en el número de electores, por lo que donde hubo dos votantes respaldando a Néstor Kirchner en el año 2003 fueron cinco los que acompañaron la propuesta de Cristina Kirchner en 2011.

¿Hay acaso que diferenciarse de esta máquina de ganar elecciones? ¿Quién lo dice? ¿Los ciudadanos residentes en la Patria Consultora? ¿Pero y éstos a quién le ganaron?, se preguntan en Harvard, eso sí, siempre con todo respeto, estimados lectores de PERFIL.

*Director de Consultora Equis.



alopez