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El mal del primer trimestre y la maldita política

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No pueden entender cómo, si están haciendo lo mejor técnicamente posible, con la seguridad de que tendrán éxito y que aguarda un futuro venturoso, la gente percibe un repunte inflacionario terminal. Bienvenidos al mundo de los primeros trimestres, en donde las discusiones paritarias ponen en tensión todos y cada número, en esta edición, complicado por los ajustes de tarifas y remarcaciones preventivas.
Más allá de los pronósticos de los precios, la sensación térmica es acuciante. Una encuesta de los primeros días de febrero, posterior a los anuncios de aumentos de la luz de la consultora M&R, da cuenta de ese empeoramiento de expectativas. La inflación es la principal preocupación para el 32% de las personas, seguida por el desempleo (26%) y la corrupción (23%). Solo después, con 20% de menciones, apareció la inseguridad.

La foto de Macri rodeado de los caciques sindicales, a quienes prometió que saldará la deuda estatal a cambio de paz social de la semana pasada, puede ayudar a morigerar los ánimos, pero no hay lugar para pasos en falso desde la política.
Otros débiles acuerdos legislativos deberían permitirle al Gobierno recuperar más impulso para las negociaciones con los holdouts. Como es de prever, es probable que en Diputados Cambiemos encuentre resistencia para derogar las leyes Cerrojo y de Pago soberano, las condiciones, junto con la reposición del “stay” en la causa del juez Griesa, para debilitar las posiciones de cuatro fondos de inversión dispuestos a litigar al infinito. El jueves se verán las caras en el juzgado, y mientras tanto el Frente para la Victoria exigirá ver lo que se trata en Nueva York para analizarlo y decidir si vota o no la derogación.

La estrategia de ir a fondo aprovechando los implícitos cien días de luna de miel, sin temor a contramarchas al enfrentar escollos insalvables, puede tener un techo. Rápidamente. Hasta el momento le sirvió al Gobierno para instalar los jueces de la Corte Suprema de Justicia. Pero algunas señales no parecen tan claras o empiezan a generar confusión, sobre todo entre los empresarios.

Sin e-mail. Aunque por el momento la solución quedó en suspenso, se sigue con atención la pulseada entre el Banco Central y el gremio de los camioneros en torno de la eliminación de la obligatoriedad de los bancos de enviar por correo y en papel los resúmenes de cuentas. Además de consideraciones aceptables en materia de preservación del medio ambiente, la medida beneficia marcadamente a los bancos. Para tener idea de qué se trata, el volumen de piezas totales de resúmenes de cuenta y piezas de marketing asciende a 720 millones. El envío postal de cada pieza cuesta entre $3 y $4. Tomando el precio más bajo, se trata de $ 2.160 millones que el sistema podría ahorrarse.
Del otro lado, los grandes “perjudicados” son los correos. En la historia argentina, los correos estuvieron vínculados con la mafia y la violencia, de lo que dio cuenta la muerte del reportero de Noticias José Luis Cabezas por haber fotografiado a Alfredo Yabrán.  En este caso es interesante ver que los correos no se han pronunciado públicamente sobre esa medida del Banco Central, pero sí lo hizo el sindicato de camioneros, por entrever amenazada la fuente de trabajo de los choferes. Sin dejarnos seducir aquí por la hipótesis de la ligazón de Hugo Moyano, líder camionero y presidente de Independiente, con el correo OCA, la principal compañía de logística del mercado y sponsor de la camiseta del rojo, si es interesante observar cómo ven los empresarios este conflicto.

Tras una serie de movilizaciones de Camioneros en el microcentro, el BCRA prometió revisar la norma y por ahora hay un compás de espera. Durante estos días Moyano se sentó a la mesa de Macri en la Rosada, en el contexto de las paritarias. Las empresas leen la marcha atrás del Banco Central como una concesión ante  la negociación salarial mayor. Pero celosos de los costos de producción, señalan que esa concesión se hace hacia uno de los sindicatos que logró mayores recomposiciones salariales en la úlltima década.
Esos mismos empresarios recuerdan en privado que el otro gremio que logró mejorar sus salarios en forma sideral en los últimos años fue el de los petroleros de la Patagonia. Para sostener sus fuentes de trabajo en un contexto de precios del petróleo en caída, el Gobierno se sumó a un plan de subsidios a las productoras, a la vez que puso un piso a los precios de los combustibles, con tal de evitar una caída del empleo.
En términos empresariales, mientras esperan que derramen los beneficios de la devaluación, del levantamiento del cepo y se reactive la actividad, hay movimientos políticos inconsistentes con lo que consideran una recuperación.
Para experimentar cambios sensibles en la inflación, sostiene el Gobierno, habría que esperar el impacto de la fuerte sustracción de $72 mil millones desde enero de la base monetaria. Se calcula que se percibirá a medidados de año. Si el contexto de Brasil sigue sin contribuir a las exportaciones y si las urgencias políticas oficiales no permiten una mejora rápida a las cuentas de las empresas, si se retrasa el acuerdo con los buitres, habrá que ver de dónde provendrá una mejora de las expectativas sobre la economía.



Ariel Cohen