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El mejor argentino del Mundial

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El pasado martes 17 de junio, el misionero Néstor Pitana, único réferi argentino en el Mundial de Brasil, cumplió 39 años de modo inusual: dirigiendo su primer partido en una Copa. “Jugó”, como dicen sus colegas, en el empate “a uno” entre Rusia y Corea del Sur. Ese fue el curioso y magnífico regalo que le hizo el destino, pero él nos regaló a todos un arbitraje poco menos que impecable.

Por lo menos hasta el mediodía de hoy, sábado 21, bien puede considerarse que es el argentino que mejor nos representó. Esta tarde, tal vez, lo superen Messi, Agüero o Di María si la “rompen” ante Irán en Belo Horizonte. Es una probabilidad; lo de Pitana, en cambio, ya es realidad, tanto que puede ser candidato a dirigir la final, en el caso de que Argentina no llegue a esa instancia.

En la Arena Pantanal de Cuiabá, estado de Mato Grosso, centro sur de Brasil, el juez nacido en la pequeña Corpus (2.200 habitantes) dio una clase de sobriedad arbitral. Lo que no es poco considerando que, en lo estrictamente deportivo, lo más criticable hasta ahora del vigésimo Mundial son los réferis, comenzando por el japonés Yuichi Nishimura –considerado el mejor de Asia– en el cotejo inaugural.

Desde que la televisión y la tecnología se metieron en el fútbol, quienes quedaron más expuestos al insulto fueron ellos, réferis y jueces de línea, ya que ni siquiera la prensa (mucho menos el público) consigue entender la complejidad de un arbitraje. La velocidad del juego actual, sumada a las presiones, simulaciones e intereses que se deben soportar, hace de esta profesión una de las más estresantes. Sin embargo, el juez argentino –internacional desde 2010– no se amilanó, pitó con pulso firme, impuso su autoridad sin excesos y cobró con absoluta objetividad.

Así, con su buen debut, este también profesor de educación física reivindicó el criticado referato nacional: sin dudas, y pese a todo, uno de los mejores del mundo. Mostró personalidad, experiencia y conocimiento; y aplicó las reglas en tiempo y forma debidos. Mérito insoslayable porque no le tocó un partido fácil: Rusia y Corea del Sur son dos de las selecciones más rápidas y agresivas de esta Copa y, pese al calor de ese atardecer, no disminuyeron el ritmo en ningún momento ni dejaron de poner pierna fuerte hasta el final.

Néstor Fabián Pitana, único réferi de Misiones que dirigió en nuestra Primera División (debutó en 2007, Colón vs. Rosario Central), cuando joven jugó al fútbol en Guaraní Antonio Franco de Posadas y en Mandiyú de Corrientes, donde “entendió el juego”; aunque, por su metro noventa y tres de altura, tuvo mayor destaque en la selección juvenil de básquet de su provincia.

Este auténtico buscavidas –en 1997 también actuó como guardiacárcel en la película La furia, con Diego Torres y Laura Novoa– no tuvo necesidad de expulsar a nadie porque supo cuándo mostrar las cuatro amarillas que registra su informe: tres a jugadores coreanos y una entre los rusos. Sin embargo, castigó con 15 tiros libres a los antiguos soviéticos y solamente con 7 a los orientales; en total sancionó 22 faltas, tercera menor marca de todos los partidos disputados hasta esa jornada (los extremos fueron Uruguay vs. Costa Rica con 38 y Alemania vs. Portugal con apenas 18 faltas).

También ex socorrista en Villa del Parque y alguna vez custodio de discotecas porteñas, Pitana no se dejó impresionar cuando los dirigidos por Fabio Capello intentaron “fabricarle” inexistentes penales, ni hizo show para entenderse con rusos y coreanos, cuyas lenguas son incómodas para cualquier latino. Merece felicitaciones, como las recibidas en su primer Boca-River, dirigido este año en la Bombonera, sólo con público local (2x1 para el visitante).

La ficha FIFA del partido de Cuiabá no describe la sanción de ningún offside, cosa rara hoy día, pero que habla muy bien de los dos asistentes argentinos que lo acompañaron en dicho match, Juan Pablo Belatti y Hernán Maidana, ambos de 34 años. La jugada de más difícil decisión la resolvió Belatti y fue el gol ruso, donde, para muchos y a primera vista, había posición adelantada de Alexander Kerzhakov, su autor. El replay le dio la razón al juez de línea de Saladillo (Maidana es de General Pinto, ambos provincia de Buenos Aires). La terna comandada por Pitana fue, entonces, ejemplar y por primera vez en esta Copa alguien nos hizo sentir orgullo de ser argentinos.   

*Director Perfil Brasil; creador de SoloFútbol y autor de Archivo [sin] final.



Edgardo Martolio