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El Papa y el Che

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Dos lectores, con opuestas argumentaciones, formulan críticas en la página anterior al tratamiento dado en la edición del domingo 29 de diciembre a las posturas del papa Francisco y su caracterización por la izquierda italiana. Por razones no ideológicas sino periodísticas, me pareció poco afortunada la forma elegida para transmitir cómo sectores y personajes de la política, el periodismo y el pensamiento italianos analizan la gestión y los actos de Bergoglio.

La foto principal de tapa y su título (“En Italia comparan al Papa con el Che”) son cuanto menos engañosos: la foto de Francisco (a la que le falta el crédito de autoría), intervenida con la famosa boina de Guevara, y el título indicado son sin dudas elementos atractivos para cualquier potencial interesado en comprar el diario, pero su endeblez queda al descubierto cuando se pasa a la página 28, que cobija una nota en la que se señala que “la revolución de Francisco sedujo a intelectuales y a políticos de izquierda”. Sólo uno de los citados, el alcalde de Florencia Matteo Renzi –vencedor un mes atrás en la interna del centroizquierdista Partido Democrático (fusión de sectores comunistas, democristianos y socialistas)– establece el paralelo anunciado en la tapa. Renzi jugó con la idea del Papa como una suerte de Che religioso en uno de sus afiches, con indudable impacto sobre su electorado. Además de él, se citan en la nota los dichos o escritos de otras siete personalidades de claras posturas de izquierda (Umberto Eco, Gianni Vattimo, Fausto Bertinotti, entre otros) y ninguna hace la menor referencia a semejanzas con el Che, aunque sí aplauden las posturas renovadoras, progresistas del Papa.

Creo necesario, en defensa de la calidad de este diario, que se dejen de lado exageraciones que nada aportan a la seriedad de PERFIL cuando el sustento de esas propuestas resulta poco sólido. Una sola fuente no alcanza para generalizar.

A favor. Lamento haber iniciado la columna de hoy con una crítica, porque la edición del domingo 29 desborda de buenos (excelentes, en algunos casos) materiales.
El informe de las páginas 20 y 21 acerca del valor de mercado de las compañías energéticas y la cotización de sus acciones fue un verdadero hallazgo periodístico, que permitió hacer un abordaje lateral y muy claro de la crisis que sumió en la oscuridad y el enojo a miles de argentinos en los últimos días de 2012. Firmada por el editor Rodolfo Barros, pone blanco sobre negro los aspectos menos conocidos de estas empresas.

Un artículo que también revela un excelente manejo de las escasas fuentes de que dispone el diario en el Gobierno es el que firma el editor jefe de Política, Damián Nabot. En él, el autor revela los pormenores de la oferta de renuncia que el jefe de Gabinete Jorge Capitanich hizo a la Presidenta en medio de la crisis policial. No fue aceptada, pero dejó puesta una señal amarilla, y Nabot lo explica muy bien.

Y citaré una tercera nota interesante y no registrada por otros medios, incluida en la página 10: el pedido que el jefe del Ejército hizo a sus agentes de Inteligencia para que apoyen explícitamente el “proyecto nacional”; es decir, al Gobierno. Firma Fernando Oz, y deja el amargo regusto de ver nuevamente a la cúpula militar haciendo política partidaria, como en tiempos que traen tristes recuerdos a la memoria.

Otra campana. Es parte del buen protocolo periodístico buscar respuesta de personas o instituciones involucradas en afirmaciones que pueden afectarlas. Ayer, en la página 8, se da continuidad a una investigación realizada en torno a supuestos pedidos de coimas por parte de un funcionario del juzgado de Norberto Oyarbide. Un reportaje a Guillermo Greppi, financista muy conocido en la City porteña, reproduce sus acusaciones y un pormenorizado relato de lo que –afirma el entrevistado– fue un fuerte “apriete” y reclamo de dinero por parte de policías supuestamente vinculados al juzgado de Oyarbide. ¿La autora de la nota fue en busca de las versiones de los policías acusados por Greppi, del secretario del juez también mencionado, del propio Oyarbide? No lo sabemos: omitió decirlo en la nota. Esta cuestión ya ha sido planteada por este ombudsman, ahora y cuando ejercía la función de editor jefe de cierre.

Publinotas. Debo volver sobre un tema que ya había expuesto tiempo atrás: el formato de las denominadas “publinotas”, que son en realidad anuncios publicitarios con formato periodístico. Es legítima la necesidad de los medios de financiarse por vía de la publicidad, pero las publinotas deben ser editadas con formato y tipografía diferentes del estilo que se aplica al material genuinamente periodístico. Volvió a suceder el sábado 21 de diciembre, al pie de la página 27. PERFIL debe huir de cualquier forma engañosa al presentar un material comercial


Julio Petrarca


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