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El pastizal

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¿Cuánto tiempo tarda el Estado en llegar a un lugar de conflicto? Tres o cuatro, no horas, sino muertos. Tres o cuatro porque hay un inmigrante boliviano al que lo daban por muerto pero no murió. ¿Y medido en días, cuánto tarda? Una semana. Si el conflicto le implica al Gobierno algún tipo de costo político, tarda una semana por lo menos. El Parque Indoamericano está a 10 kilómetros del Congreso. Significa que el Estado se movió a una velocidad de 60 metros por hora, es decir una cuadra cada dos horas. Una velocidad de abuelita con andador. Cuando llegó Gendarmería, la sociedad dividida en dos bandos –los sin techo vs. los con techo– ya se había armado y organizado para la guerra; ya se habían enfrentado, ya había diluviado sobre sus cabezas, ya se habían vuelto a enfrentar y ya habían muerto algunos. Ser lentos, borrarse, dejar a la gente sola, le sale más caro al Estado en costo político. El show que montaron como de patio de escuela cuando llega el celador con acusaciones cruzadas, entre el Gobierno de la Ciudad y el Gobierno nacional, fue de los momentos más lamentables de estos últimos años. Mientras ellos se señalaban con el dedo, la intemperie se comía a la gente. La inacción es también una forma de la violencia. Por su parte, la torpeza política del Gobierno de la Ciudad parece no tener límite. Cada vez que Macri abre la boca sus opositores se hacen un picnic. Lo que sorprende es que su discurso no es una suma de exabruptos de un fanático de Queen, sino algo pensado y premeditado por un grupo de asesores que le soplan las frases al oído. Alguien de su equipo pensó que la mejor respuesta era decir que el problema se debe a la inmigración descontrolada. Supongamos que todas las conspiraciones fueran ciertas: le trataron de tirar un 19 de diciembre a Macri, y por otro lado había barras mandadas por el Gobierno de la Ciudad para balear a los que ocupaban el parque. Pensemos lo peor. Incluso con ese trasfondo digitado y siniestro, no deja de ser cierto que había miles de personas en la desnudez humana más absoluta trazando el límite imaginario de su casa en medio de un pastizal.



Pedro Mairal