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El populismo y lo popular

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La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires ha distinguido a Marcelo Tinelli como Personalidad Destacada de la Cultura. El proyecto del legislador Oscar Moscariello fue votado en forma positiva por la bancada del PRO, legisladores del Frente para la Victoria y los bloques radicales (SUMA). En total fueron 29 votos positivos, 4 negativos y 5 abstenciones.

Las diferentes opiniones disparadas por este motivo han permitido un saludable intercambio de visiones acerca de la cultura. Este efecto es positivo en sí mismo. Cuesta mucho que la cultura ocupe lugares principales en los medios de difusión y en el debate público.

Eleonora Cassano, Hernán Piquín, Mora Godoy, Maximiliano Guerra, Juan Pablo Ledo, Antonio Gasalla, Soledad Sylveira, Nacha Guevara, por citar sólo a algunos de los que recientemente llegaron a millones de televidentes gracias a la producción de Marcelo Tinelli.

Okupas, Tumberos, Todo x 2 pesos, Buenos vecinos, Disputas, entre otras tantas, han surgido de las producciones de Ideas del Sur. La producción audiovisual de Buenos Aires es una de las áreas más dinámicas e intensas en cuestión de empleo.

Desde su rol ha demostrado ser un gran observador de las costumbres, y también de la realidad.

Por otra parte, debemos ampliar nuestra visión y, sin privarnos del legítimo derecho que tenemos de aceptar o rechazar determinadas propuestas, hacer esa elección sin prejuicios que muchas veces nos llevan a emitir opiniones apresuradas surgidas de cierta rigidez conceptual.

Seguramente no todo es cultura, es cierto, pero también es cierto que no sólo el arte es cultura y en este sentido conviene recordar a Jack Lang, el destacado intelectual francés que cuando fue Ministro de Cultura se abrió y pudo ver la realidad con otra óptica para darse cuenta de que también el diseño es cultura, la moda es cultura, la gastronomía es cultura.

En medio de estas reacciones que ha provocado la distinción de la Legislatura porteña a Marcelo Tinelli, estamos ante una excelente oportunidad para que revisemos como ciudadanía, como sociedad, nuestra posición ante la cultura. Tiendo a pensar que hay gente que establece una escala de valores no siempre acertada y mira un poco de costado ciertas expresiones como el humor, al creer que cultura son sólo la música clásica, el ensayo literario, la poesía, las artes plásticas, determinado teatro o el cine de autor, y así rechaza o ve con desconfianza otras expresiones que forman parte de la cultura popular. Incluso podría no haber fronteras tan rígidas como se suele creer entre productos de la cultura popular y la cultura de elites, ya que en ambas lo que define lo bueno o lo mediocre es la excelencia.

Con 25 años de trabajo, Marcelo Tinelli ha sido y es el creador de productos aceptados por millones de personas que lo siguen a diario. Cada ciudadano tiene el legítimo derecho de ver sus programas o no, pero encarnizarse menospreciándolo tal vez implique, de alguna manera, un desprecio elitista hacia esos millones de espectadores.

Los populismos siempre pretenden apropiarse de lo popular. Si existen fenómenos populares por fuera de sus criterios (o de sus convicciones) tienden a descalificarlos. No están en juego sus criterios culturales cuando opinan, sino sus intereses de coyuntura.

*Ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.



Hernán Lombardi