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El submarino, Maldonado, la ‘Psicopolítica’ de Byung-Chul Han y la historicidad

Macri nunca hubiera imaginado que el mismo día en que se daba a conocer la autopsia del artesano tendría que asumir tácitamente la muerte de los 44 tripulantes del navío ARA San Juan. La historia sigue su camino más allá de los olvidos y las manipulaciones a las que se la somete.

Laclau-Aleman-Forster: Salón del Libro de París, 2014.
Laclau-Aleman-Forster: Salón del Libro de París, 2014. Foto:Cedoc Perfil

“Sorpresa y resignación se ha extendido como la peste entre muchos compañeros que parecen haber descubierto a una derecha temible capaz de proyectarse por un largo tiempo ante una oposición débil y fragmentada que no logra encontrar su rumbo ni el discurso adecuado”. Con estas palabra el ex secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional de Cristina Kirchner, el filósofo Ricardo Forster, responde al texto titulado “La supuesta inteligencia del macrismo”, del intelectual Jorge Alemán, ambos publicados en lateclaene.com y de lectura recomendable.

Los dos colocan al “solapamiento de la conciencia histórica” como herramienta de Cambiemos: “Nuestra derrota intelectual es el resultado de deshistorizar... la interpretación del capitalismo semiótico al modo de Byung-Chul Han” (Forster). El neoliberalismo “tiene como función esencial deshistorizar la política e infantilizar mediáticamente a la población” (Alemán). “No hay mayor triunfo cultural-simbólico del capitalismo que ofrecerse como una forma natural y ahistórica” (Forster).

Intelectuales K atribuyen la ola amarilla a un "vaciamiento del pensamiento"

Los lectores de PERFIL pudieron leer más de una docena de notas sobre la obra del filósofo coreano-alemán Byung-Chul Han. De su libro Psicopolítica es que Forster toma la idea de que la big data permite “nuevas formas de subjetivación ligadas a las servidumbre voluntaria” porque “las extremas velocidades con que circula la información  imposibilitan al sujeto capturarla racional y sensitivamente”: “La velocidad informativa y la falta de referencialidad de los signos en el interior de una tenaza semiológica capaz de transformar lo virtual y la mentira en el centro de lo verosímil y de lo socialmente aceptado”.

No sólo Macri resultó una sorpresa; en Francia  también al inesperado Macron se lo acusa de ser “presidente de los ricos” (su triunfo sería otra demostración de la fortaleza del neoliberalismo mundial, diría Forster) y en su caso también está presente la discusión sobre la historia; Macron fue discípulo de uno de los mayores filósofos de Francia, Paul Ricoeur, cuando escribía su libro La memoria, la historia, el olvido, donde profundiza sobre    “las manipulaciones y abusos a los que la memoria se ve sometida, bien sea por parte de las ideologías que imponen el olvido, o de las conmemoraciones forzadas que imponen el recuerdo”.

A quienes tienen más de 50 años, la tragedia del submarino ARA San Juan no puede no traerles recuerdos de la Guerra de Malvinas en la cual otro submarino, el ARA Santa Fe se hundió en las islas Georgias después de combatir con las tropas inglesas. ¿Cómo hubiera sido contada la historia de la dictadura si no hubiera existido la Guerra de Malvinas? Sin el oprobio de esa derrota es probable que los militares argentinos pudieran haber tenido una salida a la brasileña con elecciones indirectas y juicios a la represión ilegal limitados.

Y la pregunta contrafáctica viene a cuento para entender que Cambiemos no es solamente “nuestra forma neoliberal periférica”, sino que representa una corriente histórica  con mucho arraigo en la Argentina desde épocas muy anteriores a la aparición del neoliberalismo en las últimas décadas del siglo pasado, que al dejar de ganar elecciones desde la emergencia del peronismo hizo que quedara sin representación una parte no menor de la sociedad argentina, lo que en gran parte explica los golpes militares del siglo XX.

En el texto de los profesores e investigadores Ernesto Bohoslavsky y Sergio Morresi, publicado en Histoire & Mémoire titulado “El partido PRO y el triunfo de la nueva derecha en Argentina” se reflexiona sobre  si las recurrentes intervenciones políticas de las Fuerzas Armadas en el siglo XX fueron origen o consecuencia de la flaqueza de las derechas partidarias.  “La ausencia de una derecha electoralmente competitiva durante buena parte del siglo XX –escriben Bohoslavsky y Morresi– ha sido señalada como origen de los males de larga data: golpes de Estado, falta de compromiso con la democracia”, pero “en el siglo XXI la derecha argentina ha apostado y ha ganado jugando a la democracia electoral”.

Un incunable de los estudios sobre opinión pública es la encuesta que Aresco le entregó a Alfonsín en 1983 con la democracia recién recuperada. Allí Julio Aurelio le dice a Alfonsín: “La casi unánime descalificación del gobierno peronista constituye, sin duda, el antecedente inmediato que explica la dosis de expectativas positivas que acompañaron la instalación del gobierno militar en marzo de 1976.

Expectativa frente al proceso militar de 1976: Entusiasmo 14%. Alivio 32,3%. Indiferencia: 24,2%. Desconfianza: 15,8%. Rechazo: 13,7%.”

“Nótese –continúa Aurelio diciéndole a Alfonsín– que la actitud predominante es el ‘alivio’, esto es, una actitud pasiva que implica más que adhesión a lo que viene, un consenso tácito, permisivo. En suma, desde la adhesión activa hasta la simple desconfianza, un 86% de la población”. 

Al hacerse la encuesta, la gran mayoría de los argentinos aún no conocía los crímenes que develó el informe producido en 1984 por la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas y el Juicio a las Juntas en 1985. Sin ellos la palabra “desaparecido” no tendría hoy el mismo significado ni la misma resonancia emocional.

Parte de la sociedad fue siempre de centroderecha, lo nuuevo son sus herramientas

Macri nunca hubiera imaginado que el mismo día en que se daba a conocer la autopsia de Maldonado tendría que asumir tácitamente la muerte de los 44 tripulantes del submarino ARA San Juan. La historia sigue su camino más allá de los olvidos y las manipulaciones a las que se la somete. Siempre hubo una centroderecha importante en la Argentina, como bien escribieron Bohoslavsky y Morresi: la reelección de Menem en 1995 con el 50% de los votos en primera vuelta también fue un triunfo de la centroderecha.