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El tema eterno de la reelección

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La señora Estela de Carlotto ha expresado su deseo de consagrar a Daniel Scioli como un “candidato de transición”, cuyo fin último sería asegurar que Cristina Fernández de Kirchner volviera a la presidencia en cuatro años. A partir de la afirmación de Carlotto, la discusión sobre las reelecciones se ha disparado y presenta distintas aristas. Ocupémonos de la historia de América Latina para analizar este fenómeno.
En 1910, Francisco Madero se alzaba en México contra el dictador Porfirio Díaz bajo el lema de “No reelección”. El dictador había logrado la reelección indefinida en 1890, lo que le permitió llegar a ser presidente hasta 1911.
Después de la traumática Revolución Mexicana que comenzó con el pedido de Madero, el país impidió la reelección en cualquier nivel ejecutivo y de por vida.
En Argentina, otra experiencia vivida como negativa llevó a que la Constitución de 1853 estableciera la no reelección consecutiva, basada en las continuas sucesiones en el gobierno de la provincia de la provincia de Buenos Aires de Juan Manuel de Rosas, a las que se veía como una de las principales causas de los trastornos que sufría el país.

Peronismo. En la Argentina la reelección presidencial fue implantada con la reforma constitucional de 1949, promovida por Juan Domingo Perón para un segundo mandato y por la que pactaron Carlos Saúl Menem y Raúl Alfonsín en 1994, que le permitió al primero el beneficio de un segundo mandato consecutivo, en una carta orgánica que todavía está en vigencia.
Ultimamente se ha producido en América Latina un movimiento a favor de las reelecciones que parece no tener fin.
El Congreso nicaragüense le ha permitido presentarse al actual presidente Daniel Ortega en 2016. En Bolivia, si bien la Constitución de 2009 restringió la reelección a dos mandatos consecutivos, concedió en 2013 una ley para que Evo Morales fuera candidato en 2014.
En Ecuador, el jefe de Estado Rafael Correa parece no respetar la Constitución de 1998, que restringía a dos mandatos la reelección, pero ha expresado su deseo de continuar ejerciendo la presidencia después de 2017, cuando se vence su período constitucional.
Ha habido casos en que los deseos de reelecciones indefinidas han sido evitados.
En la Argentina, el triunfo de Sergio Massa en 2013 impidió la reforma constitucional de la actual presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
En Colombia el presidente Alvaro Uribe pudo renovar su mandato en 2006, pero no logró continuarlo después de 2010 por un propuesto referendo rechazado por la Corte Constitucional. Significó un límite a sus pretensiones de continuidad.
Sin embargo, la tendencia parece inclinarse hacia el lado de las reelecciones
¿Seguirá en el futuro? Es probable que si

*Historiador UTDT



Fernando Rocchi