COLUMNISTAS RESPUESTA A GLORIA LOPEZ LECUBE

El verdadero salvajismo

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Habría que remontarse muchas décadas, si no más de un siglo, para poder leer un alegato contra “los pobres” tan patético y desembozado como el publicado el pasado domingo por la periodista y socióloga Gloria López Lecube en el diario PERFIL.

“Antes, los pobres tenían pinta de pobres, se guardaban debajo de la alfombra, de repente salían y uno, con ‘migas de pan’, calmaba su hambre. Hoy, como bandas que salen de sus cuevas, quieren obtener lo que otros consiguen por trabajo digno o indigno”, escribió.

El lector desprevenido puede pensar que se trata de una alegoría, que luego Lecube cambiará el curso para reivindicarlos finalmente como víctimas de una sociedad injusta. Nada de eso. Al contrario, continúa profundizando hasta la última línea una violenta agresión generalizada a una categoría social que como socióloga define “los pobres”.

Los “pobres” de Lecube tienen todos los estereotipos posibles: son delincuentes, egoístas, resentidos, rencorosos, drogadictos, armados, peligrosos, inescrupulosos. “El mundo ha entrado a la cabeza de los pobres y el diablo ha metido su cola”, se queja.

Lo único rescatable de la columna es su título, “Salvajismo a pleno”: es el calificativo ideal para definir el contenido de la misma y a su propia autora.
Con una brutalidad inusual en los medios gráficos, la periodista se ensaña con el vecino de las villas: “Hoy el de la villa es un pobre tipo, sin dientes, mal vestido, apilado con otros, envidia el HD de su vecino y se muerde los labios cuando pasa la camioneta del repentinamente rico”.

Y se lamenta: “Los pobres han despertado para no dormir más. Exigen atención, salud, comida, pero más aún, estar tan aggiornados como el resto del mundo. No quieren quedar afuera del negocio, ¡de ninguno! Por las buenas, mejor, pero da lo mismo por las malas”.

En su novela Oliver Twist, Charles Dickens describe la trágica miseria de la Inglaterra del siglo XIX y a un malvado Mr. Bumble, director del orfanato, que muestra por instantes signos de bondad y remordimiento. No podremos encontrar en la nota de López Lecube una sola palabra de piedad que la acerque siquiera a la altura del perverso Mr. Bumble.

Desesperada Lecube vuelve al ataque: “… los pobres se reproducen como moscas, y además se amontonan”. Y asegura: “Los pobres de hoy (y nosotros) necesitan a gritos valores”. Finalmente coincidimos con la socióloga Lecube: los pobres necesitan valores, pero no los morales que ella pide para sí misma, y que sin duda precisa, sino valores para comprar una vivienda y mejorar sus condiciones de vida.

Naturalmente el déficit es variado para la clase trabajadora, especialmente en materia habitacional y Lecube reconoce que “la realidad marca el crecimiento económico mayor en 200 años”. Por otro lado vemos la baja del desempleo y el aumento del consumo.

“El mundo entró en la cabeza de los pobres y ahora los pobres quieren consumir”, se asusta la periodista. Ya no alcanza con “las migajas” que les arrojaban antaño, ahora parece que quieren mayor porción del presupuesto nacional. Ahora “los pobres” están más exigentes que antes, advierte.
Quizás el miedo social que revela el “salvajismo” de Gloria López Lecube merezca estudiarse más profundamente, ya que ella puede ser la expresión de otras personas que, como ella, se encuentren en el mismo estado de angustia y desolación.

*Miembro del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego.



Víctor Ramos