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Ellos y nosotros

El atávico “ellos y nosotros” de la esencia primitiva de la humanidad no se irá nunca y precisa ser canalizado socialmente.

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ELIASCHEV, de PERFIL y Radio Mitre, ganó el Konex de Honor.
ELIASCHEV, de PERFIL y Radio Mitre, ganó el Konex de Honor. Foto:Cedoc Perfil

La historia de la humanidad es una lucha entre “ellos y nosotros” versus civilización. El “nosotros” comenzó con un máximo de 150 personas que, según los paleontólogos, era el tamaño que podía alcanzar una horda de cazadores o recolectores. Para ir evolucionado hacia las alianzas, las coaliciones, las federaciones, los Estados que hoy conocemos y las todavía fragilísimas organizaciones mundiales. Pero el atávico “ellos y nosotros” de la esencia primitiva de la humanidad no se irá nunca y precisa ser canalizado socialmente.

Ejemplos de excesos de “ellos y nosotros” destructivos socialmente se producen todos los días en el deporte y la política, desde el asesinato de un hincha de fútbol durante un partido en Córdoba hasta el Gobierno, cuando trata de aprovechar el miedo electoralmente. Los periodistas no somos una excepción.

Los Konex. La semana pasada se difundió la lista de los Premios Konex para los cien periodistas más destacados durante la década 2008-2017 en veintiuna categorías. Es la cuarta entrega de estos premios, las anteriores fueron en 1987, 1997 y 2007. No sin parte de razón, los medios de comunicación afines al kirchnerismo se quejaron de que no estuviera Víctor Hugo Morales en ninguna de las tres categorías en las que podría haber sido incluido: Radio, Televisión o Deportiva: en esta última, es la primera vez en décadas que se lo excluye porque ya fue premiado en 1997 y 2007.

Las radios y los canales de noticias kirchneristas encontraron en la omisión de Víctor Hugo Morales una señal de discriminación a todos los medios audiovisuales de izquierda: “ellos” son los medios grandes, “nosotros”, los medios alternativos. Es innegable que Víctor Hugo Morales fue un protagonista del periodismo radial, televisivo y deportivo de la última década, pero es injusto acusar de parcialidad ideológica al jurado de los Premios Konex cuando en las principales categorías de Análisis Político y Análisis Económico están galardonados respectivamente Mario Wainfeld y Alfredo Zaiat, ambos del diario Página/12.

Y durante el gobierno kirchnerista, en los premios de 2007 fueron galardonados de Página/12 Pasquini Durán en Análisis Político, Ernesto Tiffenberg en Edición Periodística y Eduardo Aliverti en Análisis Político Audiovisual. Y aunque afuera de la etapa crítica de la grieta, en 1997 lo obtuvo Horacio Verbitsky por Análisis Político.

Un premio o integrar una academia sólo tienen valor en función de quiénes lo recibieron o la integraron. Lo desvaloriza una discriminación ideológica o de cualquier tipo. Cuando por primera vez recibí el Premio Konex en la categoría Dirección Periodística, en 1997, mencioné que antes lo debería haber recibido Jacobo Timerman, porque fundó el diario y la revista política más relevantes de los años 70. Timerman no hubiera podido ser galardonado esa década porque estaba retirado, pero podría haber recibido el Premio Konex de Honor como ahora lo recibirá post mórtem Pepe Eliaschev.

El caso de Pepe también refleja los claroscuros del periodismo. Con justicia, Radio Mitre lo considera un premio a su trabajo en esa radio, pero Eliaschev trabajó ahí sólo desde 2012 hasta su muerte, en 2014. Desde que fue echado de Radio Nacional, en 2005, por orden del jefe de Gabinete de entonces, Alberto Fernández, Eliaschev no pudo trabajar en ninguna radio AM. Durante esa década estuvo siete años prohibido por oponerse al gobierno. Sin embargo, en gráfica pudo trabajar sin censuras durante toda esa década. Desde el relanzamiento del diario PERFIL, en 2005, trabajó ininterrumpidamente y escribió semanalmente sus columnas. En 2011 publicó su célebre primicia que denunció el pacto secreto entre el gobierno de Mahmoud Ahmadinejad en Irán y el gobierno argentino de Cristina Kirchner. La denuncia tuvo que esperar hasta 2015, el último año de la ex presidenta. El fiscal Alberto Nisman la judicializó recién cuando supo que lo iban a echar. Los años anteriores, el fiscal descalificó a Eliaschev, Pepe falleció sin saber que su denuncia resultó verosímil para la Justicia y escandalosa para la sociedad.

La Academia. Los Premios Konex nunca dejaron de reconocer el trabajo de Pepe: los había ganado en 2007 y 1997 en la categoría Radio y, si no hubiera muerto, habría vuelto a ganarlo en 2017: tres décadas seguidas de Premios Konex. Los premios otorgados a periodistas de Página/12 en 2017, 2007 y 1997 eximen al Konex de la acusación de discriminación ideológica, aunque hay que reconocer que la selección de los premiados responde siempre al paradigma de la ortodoxia del periodismo.

La que verdaderamente está en falta es la Academia Nacional de Periodismo: aunque tenga muchos menos miembros que los que recibieron Premios Konex, que no haya ningún periodista de Página/12 marca una falencia de una institución que supo integrar a Víctor Hugo Morales antes de las controversias por la Ley de Medios, las que luego lo llevaron a renunciar a ella.

A varios de sus miembros nos incomoda reconocer que en la Academia Nacional de Periodismo tenemos una deuda de mayor pluralismo con el periodismo, agravada porque se trata de una institución que tiene su sede en la Biblioteca Nacional y funciona, como todas las academias, con fondos del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación. Deuda que tratará de reparar en el futuro porque la mayoría de sus integrantes repudia el sectarismo. Las academias, con sus credenciales civilizatorias, son un buen lugar desde donde luchar contra esa fuerza retrógrada del “nosotros y ellos”.