COLUMNISTAS DROGAS


Empecemos por casa

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El abuso de drogas es un tema recurrente en nuestros días. ¿Cómo podemos evitar que nuestros hijos caigan en la adicción? La forma en que los adolescentes deciden “divertirse” es compleja. Como padres, no debemos abandonar esta lucha, que de por sí, es muy difícil.
Los acontecimientos de los últimos días donde chicos jóvenes perdieron la vida por el consumo de drogas, nos obligan a pensar el lugar y la importancia que como sociedad le estamos dando a este problema. No es ajeno ver adolescentes consumiendo distintos tipos de droga, ya sean legales (tabaco y alcohol), ilegales (marihuana, cocaína, éxtasis, etc.) u obtenidas en farmacias (abuso de tranquilizantes y antidepresivos). Y este consumo está tan arraigado porque hay conceptos aceptados en los adolescentes que deberían ser desterrados como ser “para divertirme necesito drogarme, ya sea con alcohol u otras drogas”. Por lo tanto, como adultos responsables debemos realizar acciones concretas para cuidar a nuestros hijos.
Generalmente el primer contacto con una droga es a los 14 años y suele ser el alcohol, ergo es fundamental pensar que debemos prevenir el inicio temprano del consumo de su consumo. Los chicos que consumen desde muy niños y no lo pueden controlar, suelen ser los que luego –de adultos– tienen más problemas de adicción a otras drogas.
Los chicos empiezan a tomar por la presión del grupo de amigos (presión social), durante la adolescencia al no sentirse querido, vulnerable, con las defensas bajas. En estos casos, el alcohol cumple un rol ideal. Es fundamental que los chicos tengan las herramientas para poder decir que no y de esta manera retrasar el inicio del consumo y cuando llegue el momento, lo hagan en forma responsable. Ese es el objetivo.
Las dos formas de prevención que caben destacar son la familia y la escuela. Dentro de la familia debemos dar el ejemplo, no cometer exceso con alcohol y tranquilizantes, prestar atención a nuestros niños, dónde van, cuál es su grupo de amigos, ser inflexibles con conceptos claros de alcohol cero hasta por lo menos 17 años y dedicarles mucho tiempo. Sobre todo escucharlos sin enjuiciarlos.
En la escuela se pueden desarrollar programas que se deben brindar en niños entre 11 y 13 años, de forma transversal en la currícula, donde se les brinden herramientas para que cuiden su salud y conocimiento pleno del peligro de las drogas y alternativas de diversión saludables.
Por último, los niños no siempre tienen que divertirse y llenarse de actividades. También es necesario que aprendan a aburrirse, a estar en silencio, a pensar en nada ya que si no, a medida que vayan creciendo, van a querer seguir siempre “estar bien arriba”.
La familia y la escuela son pilares en la educación y la prevención. Empecemos por casa.

*Pediatra.



Diego Montes de Oca