COLUMNISTAS TUBERCULOSIS

Enfermedades argentinas

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Ayer, a las diez de la noche, tocaron el timbre de la puerta de mi casa. Eran dos criaturas de no más de seis años, que pedían como se pide ahora: “¿No tiene algo para darme?”. Me extrañó la hora, porque en general los chicos que mendigan no lo hacen después de que anochece. Busqué algo para darles, y al volver advertí que estaban con la madre: “¿No tiene algo de ropa para los chicos?”. Me explicó que recorría la zona, había gente que le daba, no venía todos los días porque, dijo, tenía tuberculosis.

Me llamó la atención que recurriera a un causal improbable. Pensé en decirle que nadie tenía tuberculosis en Argentina, que era una enfermedad extinguida, y que si se trataba de inventar, tenía que buscarse una más moderna y difundida. Pensé en decirle eso, pero estaban sus hijas delante. Y después, de inmediato, pensé que yo no lo sabía. No soy médico sanitarista y no tengo ni idea acerca de las posibilidades de rebrote de una enfermedad por la expansión de la miseria en un país destinado a ser granero de un mundo y que, por motivos de acumulación privada y caja estatal, privilegia la exportación de soja para la cría de chanchos chinos por sobre la prohibición del glifosato que envenena las tierras previamente devastadas de montes y senderos y pájaros e insectos que, perdido su entorno natural, migran para enfermar a los habitantes de las grandes ciudades que deben tomar agua con un gusto peor cada mañana, entre otras cosas porque recogemos el agua que tomamos de una zona bastante similar adonde van a parar los desechos de lo que expelemos, en general productos tratados con conservantes y otros agroquímicos resistentes a las plagas y que deben ser esparcidos –para volver el circuito rentable– en superficies amplias y agrotecnificadas, lo que genera un ejército de desocupados que se hacinan en el Conurbano y poseen dos alternativas de sobrevivencia, el tráfico de basura para inhalar o la exhibición de armas para mal de algunas víctimas y beneficio de espirituales periodistas que trafican alarmas, indignados. Sí, es posible que la tuberculosis haya rebrotado en la Argentina.


*Periodista y escritor.


Daniel Guebel