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Enfermos

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Ahora haremos como que nos ponemos serios. Que nos indignamos. Que nos da vergüenza. Que nos escandalizamos. Que pedimos perdón. Que nos hacemos responsables. Con honestidad o con impostura, esa reacción apenas funcionará como una excusa políticamente correcta para que nada cambie. Y expiar así lo enfermos que estamos.

Acá no hay grieta que valga. La trampa y el salvajismo nos atraviesan horizontal y verticalmente, más allá de ideologías, de intereses políticos y económicos, de diferencias sociales y educativas, de colores futbolísticos.

Lo que ocurrió en Boca es una metáfora argentina. Delincuentes con licencia para moverse con impunidad, llamados barrabravas. Dirigentes venales que los prohijan y los usan. Hinchas violentos y descontrolados. Fuerzas de seguridad ineficientes, complacientes o sospechadas. Funcionarios irresponsables. Jugadores poco solidarios. Periodistas interesados.

Ninguno viene/venimos de Marte. Son/somos expresión de una sociedad cada vez más hipócrita, desvergonzada, tramposa, enferma. Y los males sociales endémicos no tienen antídotos milagrosos. Lo que es peor aún y más frustrante: no tienen cura y sólo pueden agravarse.



jcalvo