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Escuchó mi relato

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Cuando me enteré de que Bergoglio había sido proclamado papa, Francisco, sentí una gran alegría y emoción en mi corazón, hasta he derramado algunas lágrimas. Micaela, mi nieta, también estaba feliz.

Cuando lo conocí, en marzo del año pasado, gracias a una gestión de la actual vicejefa del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, me resultó una persona sumamente humilde, cálida, amable, humana y sobre todo sencilla. En aquel encuentro, besó mi frente y escuchó todo mi relato, todo el sufrimiento por el que habíamos pasado mi nieta Micaela y yo. También le conté cómo era Marita de chica, cuánto quería a su hija y los sueños que tenía para su vida.

Cuando concluí, pronunció unas palabras que nunca voy a olvidar: me dijo que me consideraba una elegida de Dios, que él rezaba porque Dios me protegiera y me diera mucha fuerza en cada paso del camino de la búsqueda de mi hija o en el rescate de otras víctimas, y que opinaba que Dios me había puesto en este mundo con esta misión, ya que otras madres no pueden transformar su dolor o sufrimiento en la lucha por los derechos humanos y por las mujeres que yo llevo adelante, visibilizando a nivel nacional e internacional el delito de la trata de personas. También mencionó algo que me sorprendió, ya que afirmó comprender perfectamente mis sentimientos porque en su familia, hace muchos años, una sobrina suya había sido víctima de la trata de personas.

Al poco tiempo de vernos, y para el décimo aniversario de la desaparición de Marita, él ofreció una misa en su honor y en el de todas las víctimas que aún hoy están desaparecidas. Sinceramente opino que es un hombre que va a transformar la Iglesia, ya que se maneja de una manera diferente. El hecho de que se niegue a usar las cruces de oro, a viajar en limousina y ostentar esos lujos, me parece que manda un mensaje muy potente para todo el mundo. Sé que hace las cosas de corazón y su sencillez lo convierte en un grande.
Los argentinos debemos estar muy orgullosos de que ese hombre nos represente, por la calidad humana que posee. Estoy segura de que será una bendición para todos nosotros. Le pido que le dé fuerza y bendiga a nuestra querida presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, para que continúe llevando adelante políticas que nos beneficien a todos e implemente otras todavía mejores. Tengo entendido que ella viajaría a la primera misa que oficie. Ojalá así sea.

Ahora espero poder conseguir viajar y verlo en el Vaticano. Hace algunos años, cuando estaba en el cargo el papa Juan Pablo II, fui invitada para recibir su bendición en una misa especial, pero lamentablemente no pude asistir, porque mi marido, Daniel, tuvo un accidente cerebrovascular dos días antes de volar y no tuve otra oportunidad.

Yo soy una persona muy creyente y mi fe en Dios fue lo que me dio impulso para seguir adelante, por mi hija, mi nieta y por todas las otras víctimas. Siento que esta designación va a ser muy positiva para el país y espero que podamos todos entenderlo de esa manera.

*Es la madre de Marita Verón, secuestrada el 3 de abril de 2002 por una red de trata de personas. Desde entonces lucha contra ese delito y desde 2007 es la presidenta de la Fundación María de los Angeles que brinda asistencia integral y gratuita para las víctimas del mismo.



Susana Trimarco