COLUMNISTAS LA CRISIS CON MASSA

Espejo de dos caras

En territorio bonaerense, el PJ cobrará más caro a Cambiemos los acuerdos en la Legislatura.

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CISNE NEGRO Florencio Randazzo
CISNE NEGRO Florencio Randazzo Foto:Pablo Temes

La crisis del gobierno nacional con Sergio Massa por las modificaciones introducidas al impuesto a las ganancias en alianza con el kirchnerismo despertó un brote de optimismo, tal vez desmedido pero no injustificado, en el peronismo bonaerense. Le proveyó la excusa de que carecía para disimular sus serias diferencias de cúpula como posición de fuerza en la Legislatura y dilatar la sanción del Presupuesto bajo la especulación de una réplica que distancie al Frente Renovador de Cambiemos, que convocó a sesionar el 14 de diciembre: el PJ prevé estirar la definición hasta el 20. Vacío entre esas fechas que pretende cubrir con un acuerdo de contraprestaciones: la renovación de autoridades en Diputados y las vacantes en organismos de control a concretar en 2017, junto a la necesidad de caja en un año electoral, el menú de persuasiones que despliega el oficialismo,  mientras espera la conformación de otra mayoría parlamentaria una vez transcurridos los comicios, que precisa de su indefectible triunfo.

Pero más curioso es que las estrategias del PJ y Cambiemos coincidan en tomar por premisa el argumento utilizado por Massa ante operadores del Gobierno para acompañar en Ganancias a Héctor Recalde, Diego Bossio y Axel Kicillof, lo más granado de los ultra K. El riesgo cierto de fractura en su bloque si procedía de otro modo. La apelación a Jorge Sarghini para conducir el de los diputados provinciales parece confirmar el indicio de una malformación genética. La alta volubilidad de ese espacio político y la falta de figuras de consenso, excepto Massa.

Reivindicación por defecto de Felipe Solá y Alberto Fernández, partidarios de un acuerdo con Florencio Randazzo y los intendentes del grupo Esmeralda. Con matices de fórmula y similar objetivo, es lo que había propuesto Emilio Monzó a Mauricio Macri. Un plan para liberarlos de Cristina Fernández de Kirchner, mantra invocado por la ciudadanía cuando se le consulta por el presente y futuro de dirigentes y candidatos de quienes le sirvieron como funcionarios.

Solá y su álter ego y ex jefe de Gabinete parecen resignados a la suerte augurada en los sondeos a Randazzo. Pero también a Massa. Reconocimiento por resistir a Cristina entre quienes nunca la votarían y rechazo por haberlo hecho entre sus electores más fieles. Una didáctica sencilla para interpretar la airada intervención pública de Solá contra el Presidente en el Congreso matizada con los abrazos todavía casi secretos con Máximo Kirchner. Hay negociaciones de unidad entre el jefe de La Cámpora y el ex ministro del Interior y Transporte y expectativa de que su resultado condicione a Massa.

No es un paso que convenza al Esmeralda. De forma paradójica, tampoco al cada vez más ecuménico y universalista Movimiento Evita. Uno de sus líderes, Fernando “Chino” Navarro, participará del encuentro que tendrá lugar entre lunes y martes con Máximo, Randazzo, Fernando Espinoza, Julián Domínguez y el intendente del Partido de la Costa, Juan Pablo de Jesús, por el grupo que lideran el de Lomas de Zamora y el de San Martín, Martín Insaurralde y Gabriel Katopodis.
 
Ambición. Katopodis y el intendente de Hurlingham, Juanchi Zabaleta, agradecieron a Máximo cancelar el acto de CFK con Nuevo Encuentro del 7 de diciembre como un gesto para encaminar el diálogo. Unificar posturas en el Presupuesto para negociar en conjunto cargos. El acuerdo legislativo entre Massa y Vidal hará que Manuel Mosca presida esa Cámara a partir de diciembre con Ramiro Gutiérrez del Frente Renovador como vicepresidente primero.

La negativa de la Cámpora a votar el Presupuesto no es la única dificultad. También está la vicepresidencia segunda. Máximo propone a José “Cote” Rossi y Navarro a Gustavo “el Tío” Di Marzio. Randazzo defiende la continuidad de Marcelo Feliú, en una disputa donde priman los números: La Cámpora tiene 17 diputados, el Movimiento Evita 6 y el ex ministro 3 dentro de los 13 del Esmeralda. Los intendentes no defenderían esa propuesta sin saldar primero la cuestión de los apoderados del PJ: quienes finalmente validan en la Justicia Electoral candidaturas. Un proceso en el que desean participar activamente. Tarea para Espinoza, presidente y apoderado.

Tal vez el desconcierto por el nuevo escenario abierto con Ganancias modifique la iniciativa de Cambiemos para fortalecer a Randazzo con la reelección de Feliú. No es la única disyuntiva habilitada por el peronismo. Sectores del oficialismo insisten en buscarle reemplazo a Monzó como presidente en la Cámara de Diputados. Repercusión tardía de los elogios regalados a Máximo, Kicillof y Bossio en los días previos al resultado adverso en la votación. También la validez para este caso de un antiguo proverbio anónimo. Entre la genialidad y la locura, la diferencia la hace el éxito. Casi una ironía: es el rasgo que destacó en los peronistas a integrar en Cambiemos.

Macri pensó en otro. Cristian Ritondo, entusiasmado con la posibilidad de abandonar el área de Seguridad desde que María Eugenia Vidal modificó la Ley de Ministerios. El detalle es que la gobernadora rechazó designarlo en la jefatura de Gabinete que ejerce Federico Salvai y le ofreció, en cambio, el Ministerio de Gobierno que declinó y por eso ocupa Joaquín De la Torre.

Cerca de la gobernadora desmienten que el pedido para que Ritondo encabece la lista de diputados nacionales pero admitieron que si lo hiciera pondría como requisito la garantía expresa de reemplazar a Monzó como el tercero en la línea de sucesión presidencial.

Vidal aprovecha el momento de debilidad de Macri pero también el de Monzó para avisar que cargarse al hombro la campaña le da derecho a resolver la selección y jerarquía de los candidatos. El año pasado solo pudo incluir uno: Samantha Acerenza. Una confirmación de que los espejos pueden tener más de una cara.
 

*Analista político.