COLUMNISTAS

Europa en las vísperas

Gran Bretaña y toda Europa, a horas de conocer el resultado de un referéndum histórico. 

Foto:Cedoc

Ya es casi medianoche en Europa Occidental y dentro de muy pocas horas una novedad política importante habrá de concitar la atención de los titulares periodísticos. Escocia, uno de los cuatro países que forma parte del Reino Unido de Gran Bretaña, habrá de resolver mediante la herramienta del referéndum si continúa siendo parte o no de ese Reino Unido. El propósito de este editorial es aportar elementos de juicio, datos e información y, desde luego, una perspectiva editorial a la que nunca renuncio.

Tengamos en cuenta, por de pronto, y para que sepamos de qué estamos hablando, que la superficie total del Reino Unido es de aproximadamente 246.000 kilómetros cuadrados, que resulta de sumar a Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte, también conocida como Ulster. El más grande de estos cuatro países, prácticamente un poco más que la mitad del total, es Inglaterra, con 130.000 kilómetros cuadrados, sobre los 246.000 que tiene todo el Reino Unido. Escocia es el segundo país más importante en superficie del Reino Unido, con 78.772 kilómetros cuadrados, aproximadamente un tercio de la superficie de Reino Unido. Más pequeñas en superficie, Gales tiene 20.758 km2, e Irlanda del Norte, el Ulster, tiene 14.160 km2.

¿Quiénes van a votar este jueves 18 de septiembre? El sistema electoral británico es por inscripción: vota el ciudadano que se da de alta; o sea que acepta que quiere votar y quiere ser tenido en cuenta. Están inscriptos 4.285.323 escoceses para dar el sí o el no a la continuación de la unión con Londres  y con el resto de las naciones que han constituido el Reino Unido. Se trata de un voto que tiene un poder simbólico muy importante. Tiene una proyección continental de gran escala, porque está siendo seguido muy de cerca por otros movimientos nacionalistas, como por ejemplo el de Cataluña, que tienen un contencioso abierto y cada vez más bravío y menos sencillo de resolver precisamente con la unión de España, un país de naciones.

La población del Reino Unido era, según el último censo que pude recabar, de 61 millones de personas. Esto del Reino Unido. Y la de Inglaterra, dentro de esos 61 millones, superaba los 51 millones. Inglaterra es el país dominante dentro del Reino Unido, tanto en superficie como por población. Inglaterra es uno de los países con densidad demográfica más intensa de toda Europa Occidental. Tiene una densidad de 383 habitantes por km2, mientras que Escocia tiene apenas 65 habitantes por km2.

¿Qué es lo que acá se está discutiendo? ¿Cuál es el origen histórico de esto? El Reino de Gran Bretaña nace sobre comienzos del siglo XVII, el 24 de marzo de 1603, primer antecedente, luego fue abandonado y retomado del proyecto, cuando la corona de lo que eran dos reinos – el de Inglaterra y el de Escocia - fue reunida en una sola persona: el rey de Inglaterra Jacobo I, primo de la reina Isabel. El acta definitiva se firmó el 4 de noviembre de 1706, y fue aprobada por el Parlamento inglés, el más viejo del mundo, el 16 de enero de 1707, por una mayoría no tan abrumadora: 110 a favor contra 7 en contra. ¿Qué es lo que se está discutiendo y cuáles son las posibilidades de que los escoceses opten por abandonar el Reino Unido? En rigor de verdad, para el Reino Unido de Gran Bretaña sería una calamidad que ganara este independentismo tan sui generis, tan particular, cuyos objetivos y destinos no son sencillos de comprender

Formo parte de una generación y un pensamiento para el que los mejores valores de Gran Bretaña han tenido a lo largo de los siglos, junto con sus vicios y deficiencias, un alcance planetario. Puedo mencionar por ejemplo, la Revolución Industrial, la democracia parlamentaria, el rol central desempeñado por Gran Bretaña en la victoria de los aliados contra los nazis. Desde una perspectiva social, Gran Bretaña es la nación que modeló, acuñó, perfeccionó y puso en vigencia el Estado de Bienestar, el mítico welfare state.

Contra lo que algunos opinan, el servicio nacional de salud de Gran Bretaña no solo no ha sido privatizado sino que sigue siendo estatal, aun cuando hoy gobierna Gran Bretaña el Partido Conservador del primer ministro David Cameron. Gran Bretaña es, en consecuencia, un Estado multinacional. El desmembramiento de uno de los cuatro países del Reino Unido le estaría propiciando una derrota cultural muy importante a esos valores que ha representado a lo largo de los siglos Gran Bretaña.

Y esto en un solo día: en el plebiscito de este 18 de septiembre. La población de Escocia representa solo el siete por ciento de la población del Reino Unido. Sin embargo, al desmembrarse, estaría infligiéndole una herida de difícil reparación. De tal manera que los escoceses están a horas de decidir el futuro de Gran Bretaña, y pueden hacerlo casi como producto de una reacción emocional. Escocia ha declinado económicamente. Pero la declinación económica de Escocia, como la de otros países de Europa Occidental, no es la culpa de nadie en particular, sino de un auténtico cambio en las relaciones comerciales internacionales. Escocia fue una de las cunas de la Revolución Industrial, y de la navegación comercial y los ejes económicos de esta concepción de la economía se han trasladado al Asia.

Así que el punto de vista de los nacionalistas, en caso de triunfar, no deja de ser meramente simbólico y ceremonial, porque los problemas centrales no se van a resolver si Escocia llega a optar por la independencia, sino no que bien podrían agravarse.

Es, en definitiva, y acá me asocio al punto de vista de la revistaThe Economist, un problema de identidad y de poder; no tanto de cálculos económicos. Estamos viviendo una época muy particular; una la que la fluidez de los valores es muy llamativa. El mundo del siglo XXI es un mundo de identidades múltiples, de todo tipo, y la identidad nacional está puesta en tela de juicio, así como la identidad étnica, la identidad religiosa, y la identidad sexual.

Escoceses, galeses, ingleses e irlandeses del norte han sido más fuertes permaneciendo unidos. Al cabo de 300 años de unión, probablemente esto cambie. Quien habla prefiere que no sea así. Quien habla prefiere seguir concibiendo a Gran Bretaña como una ex gran potencia internacional, un imperio que se ha terminado, pero como grupo humano que supo abrazar las mejores causas de la humanidad, junto con otras que, desde luego, merecen crítica.

Parece poca cosa estos pocos millones de seres humanos, pero ese voto puede estar influyendo en destino de Europa. Vale la pena seguirlo bien de cerca.

(*) Emitido en Radio Mitre, el miércoles 17 de septiembre de 2014. 



Pepe Eliaschev