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Ex intocables e impresentables

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Más vale tarde que nunca, parece que la cleptoKracia que supimos construir y tolerar empieza a ser investigada y condenada por la Justicia. Sin embargo, convendría observar que el árbol no nos tape el bosque, para no caer en la tentación infantil de dividir todo entre buenos y malos. Es más complejo.
Claro que es bienvenido que deje de haber impunidad para quienes se sospecha que se quedaron con lo que no correspondía. Aplauso, medalla y beso para que paguen por lo que hicieron –y devuelvan la plata– los Jaime, Báez, De Vido, Kirchner y todos los que disfrutaron desde el mundo estatal y privado de la década ganada.
Pero hubiera sido mejor que los jueces no esperaran a que los intocables se fueran del poder para animarse.  Porque eso contamina el concepto de justicia con el de revancha o el del interés político.
Hace tres años que Sebastián Casanello tiene la causa de lavado de dinero del caso Lázaro Báez, tras la aparición en un programa de Lanata del dúo Elaskar-Fariña. Usó la difusión del video de la cueva de La Rosadita para activar un expediente que tenía congelado pese a las evidentes pruebas contra el empresario kirchnerista. Y ahora se utiliza la maratónica declaración de un “arrepentido” impresentable como Fariña para ir por Cristina y De Vido. Ojalá sus dichos sean respaldados en los allanamientos que ahora se activan a la velocidad que antes no tuvieron.
No es obviamente Casanello el único juez que pasó de tortuga a liebre. Ni tampoco la Justicia el único ámbito donde se reprodujeron especies que se movieron a gusto al calorcito del poder. Como ya se explicó en este mismo espacio la semana pasada (http://e.perfil.com/intocable-de-vido), el sistema recaudatorio que Néstor Kirchner armó para hacer política desde la intendencia de Río Gallegos, la gobernación de Santa Cruz y la Presidencia de la Nación, involucró a personajes clave del kirchnerismo, del macrismo, del empresariado, del sindicalismo y hasta del planeta mediático.
Acaso alguno de estos sectores aprenda de esta historia para reclamar honradez y transparencia no sólo cuando les convenga. PERFIL lleva ya más de 10 años investigando y denunciando irregularidades y escándalos tanto del kirchnerismo como del resto del poder político y económico. Y cuando casi todo el resto de los diarios miraba el boom reactivador de la economía y Kirchner les resultaba alto, rubio y de ojos celestes (lo que les permitía generar negocios para sus empresas y primicias a sus periodistas), nosotros nos convertimos en indeseables y fuimos castigados económica y periodísticamente. Hubo que esperar a la grieta para que otros colegas empezaran a animarse.
También ahí el tortuguismo de medios poderosos tal vez nos hubiera ahorrado tanta corrupción, tanto millonario súbito, tanta inescrupulosidad evidente con los dineros públicos. Hasta el 2008, historias en torno a los Kirchner, Báez, Rudi Ulloa, Cristóbal López, De Vido, el financiamiento sucio de la campaña de CFK o el escándalo Skanska, por citar un par de ejemplos, sólo trascendían en PERFIL y Noticias.
De ahí se pasó al ataque furibundo y ciego, donde muchas veces se mezclaron la paja con el trigo. Con tal de hacer blanco, hasta se desdibujó la memoria. Ello posibilitó que kirchneristas arrepentidos y convertidos en opositores analizaran los acontecimientos como si ellos no hubieran visto nada. Así siguen paseando por los medios los ex jefes de Gabinete Alberto Fernández y Sergio Massa, como panchos por su casa.
El reality donde todo parece valer incluye a un Eduardo Menem como comentarista televisivo de la corrupción K. O que Graciela Camaño, la esposa de Luis Barrionuevo, reclame castigos ejemplificadores para cualquiera.
La cleptocracia cultural no termina con un par de presos célebres, aunque nunca viene mal. Y Macri debería tomar nota de eso.

jcalvo