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Fábrega enciende el alerta por octubre

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El flanco del Gobierno preocupado por la escasez de dólares en las arcas del Banco Central identifica a octubre como el mes crítico. Dan por descontado que los billetes de las exportaciones agropecuarias nutrirán las apetencias durante los meses del mundial, como ayer detalló PERFIL, pero luego llegarán los tiempos complejos de la escasez. Octubre será también el mes que definirá la suerte del presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, y del ministro de Economía, Axel Kicillof. Ambos se mueven con prioridades diferentes. El banquero busca preservar las reservas como antídoto frente a las corridas financieras. El ministro pretende sortear una recesión. El Gobierno de Cristina Kirchner se balancea actualmente en la tensión marital entre Fábrega y Kicillof. Octubre puede definir la suerte de la convivencia.

El puente. En la Casa Rosada resuena como una alarma un latiguillo del presidente del Banco Central. “Hay que terminar de construir el puente, porque de lo contrario los dólares no van a llegar”, advierte Fábrega. La metáfora alude a la hipotética pasarela por donde deben transitar de regreso los billetes verdes que se evaporaron del sistema financiero. El puente, según la figura de Fábrega, comenzó a tenderse, pero falta el tramo final para unir ambas orillas. El trecho inconcluso incluye, por ejemplo, el acuerdo con el Club de París, una gestión hasta ahora incompleta que encabezó Kicillof en Europa. Por eso, la metáfora es también una muestra de las diferencias.

La empatía de Kicillof con La Cámpora separó paralelamente las aguas políticas dentro del Gobierno. La juventud kirchnerista se siente identificada con la prédica del ministro. Otro flanco, más cercano al Justicialismo tradicional, encuentra mayor consonancia con el titular del Banco Central.

Rumbo a 2015. La marcha de la economía define también la impronta de la campaña presidencial. Durante el verano, cuando la inflación trepó aceleradamente, los aspirantes a suceder a Cristina Kirchner golpearon desde el flanco sensible de los precios. Cuando en marzo la situación se distendió, la polémica electoral buscó ubicarse en la inseguridad. Ahora que la recesión muestra sus fauces, la oposición retoma el debate por el impuesto a las Ganancias. El juego sólo se suspenderá durante las semanas del mundial. Y luego tenderá a exacerbarse.

Entre ambos flancos, el oído de Cristina Kirchner se siente más a gusto con las palabras de los jefes de La Cámpora. Pero en los últimos meses demostró que su objetivo prioritario es llegar sin descalabros a la transición.

El próximo presidente no será una extensión del gobierno de Cristina Kirchner. Por ello, su meta primordial es despedirse sin graves infortunios y así garantizarse un lugar en el futuro. Cualquiera sea.



Damian Nabot