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Falsa empatía entre timbreos y submarino

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default Foto:Cedoc

Relación personal. Vínculo emocional. Escucha y diálogo. Cambiemos introdujo como manera marketinera de acercarse a la sociedad (al votante, al vecino) el método del timbreo. Con las tres premisas básicas del inicio y una herramienta central: que quede registrado en imágenes.

Es posible que esa estrategia haya sido una de las contribuciones al triunfo de Macri en las presidenciales de 2015 y en las legislativas de hace 40 días. Eso no quita la superficialidad del instrumento, centrado en dar sensación de empatía, que parezca. Al menos así lo reveló el “Manual de timbreo” que recibieron candidatos, funcionarios y militantes oficialistas, divulgado y mostrado hace un año por la periodista Rosario Ayerdi aquí en PERFIL.

“Debemos lograr que la fotografía refleje una relación personal y un vínculo emocional con las personas. La cercanía no implica contacto y tampoco se origina si son muchos voluntarios los que hablan con un solo vecino”, es uno de los consejos de uno de los manuales de 18 páginas titulado “Buenas prácticas de fotografía en timbreos”.

Ejemplo de nueva comunicación política para algunos o de picardía engañosa para otros, el hecho es que el espíritu supuestamente humanista con el que defiende esa práctica el macrismo choca con la insensibilidad mostrada ante el desastre del ARA San Juan, en especial con las familias de los 44 mártires. No basta, obviamente, con haber suspendido el timbreo previsto para ayer sábado ante la situación generada por el submarino desaparecido.

El ministro de Defensa, responsable de la primera jefatura política de la Armada, fue a ver sólo dos veces en 17 días a los familiares apostados entre la esperanza y el abatimiento –cuando no el enojo o la desesperación– en la Base Naval de Mar del Plata. La última ocasión fue el viernes, un día después de que en su tono cordialmente marcial el vocero de la fuerza informara que no se iba a rescatar a la tripulación. Porque no había posibilidad de que estuvieran vivos.

Si leen este texto el domingo 3, cuando se publica en la edición impresa de PERFIL, habrán pasado tres días sin que el Presidente de la Nación o su jefe de Gabinete se hayan expresado en público sobre el triste desenlace humano del submarino. Es el acompañamiento a las familias de los 44 y a todos aquellos consternados por esta tragedia lo que se demanda. No necesariamente promesas o búsquedas de responsabilidades. Ya habrá tiempo para eso. No hubo ni siquiera un tuit, a ellos que les gusta tanto ser modernos y contratan no pocos –ni baratos– asesores y espacios publicitarios en redes sociales.

Ahora dicen que vendrán la declaración de duelo nacional y acaso algún mensaje grabado por Mauricio Macri. Ello no tapa estos rasgos de inhumanidad que parecen ser un rasgo de la política argentina reciente. El kirchnerismo también se borró olímpicamente frente a las tragedias evitables de Cromañón y Once.

En ciertos rasgos, lamentablemente, no cambiamos mucho todavía.



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