COLUMNISTAS LOS QUE MODELAN AL CANDIDATO

Familia y expertos extranjeros

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Dicen algunos que se fueron y otros que se quedaron que Sergio Massa es neutral por principio. Inseguro, se muestra soberbio pero no lo es. Desconfiado hasta la médula y transversal para la gilada, escucha a todos, pero decide sólo de a dos. A lo sumo de a tres.
¿Quiénes son los que marcan los pasos del candidato? Malena en primerísimo lugar. Militante peronista desde siempre, hija de setentistas perseguidos. Fernando Galmarini, apresado durante la dictadura, y su madre, Marcela Durrieu, reconocida como impulsora del cupo femenino. Malena no terminó Ciencia Política porque “el hacer” ocupó su vida. Jefa de campaña de hecho, guardaespaldas y coach. Estilo apasionado, riesgoso y a veces hasta caprichoso para tiempos de campaña. Su consejera más próxima es la ultraexperta Graciela Caamaño, diputada por siempre y una brillante que conserva el peronismo. Ella, al igual que su marido Luis Barrionuevo (preside la mesa sindical Massa presidente), amigo personal, insistieron fuertemente para que se negociara, imposible no por él sino por Mauricio.
Hablamos de un tercero, siempre en familia. Más que cuñado, amigo íntimo de Sergio, su puntal más sólido es Sebastián Galmarini. Dirigente de peso con criterio político propio, conocedor de la provincia, él coincidía en el acercamiento al PRO que no se concretó. Unos escalones más abajo, Joaquín de la Torre (que le arrebató la intendencia de San Miguel a Aldo Rico), artífice de la unidad de los intendentes y de cubrir la distancia que impone naturalmente el candidato. A su misma altura, Alberto Meoni, intendente de Junin (antes radical ahora massista y “sparring” para el debate Massa-De la Sota), buen negociador territorial y buscador de consensos, intentó lo mismo con la misma suerte.
El descenso no para y la crisis estalló. El massismo no prestó suficiente atención a una frase del intendente de San Martín, Gabriel Katopodis: “Vinimos a renovar el peronismo, no a hacerlo perder”. Empezó la fuga y el escape para no perder su identidad y ganancia peronistas. El refugio, Daniel Scioli y la victoria.
Algunos se fueron en silencio por la puerta de atrás junto a los intendentes, como es el caso del invalorable Miguel Peirano, mientras sus benefactores aportantes Vila, Manzano, Brito y Eskenazi preguntaban por el resultado. The Principal, Roberto Lavagna (y su hijo Marco), persiste en encontrarle una identidad al proyecto para poder repetir la fórmula que ensayó con Duhalde y con Kirchner. Su hijo Marco también coincide. Martín Redrado nunca se fue, aunque tapado por los escándalos sigue firme asesorando en política, al igual que Ricardo Delgado en Economía. Daniel Arroyo, ex K, profundiza en el tema social.
Como los expertos importados están de moda, el español Antonio Solá elabora la estrategia de contenidos de campaña. Fama de comunicador negativo, lo llaman “El rey de la guerra sucia”. Asesoró a candidatos de derecha y llevó al poder al mexicano Felipe Calderón y al español Mariano Rajoy. Sergio Bendixen, peruano, es el asesor silencioso, guarda un segundo plano porque opina que los mejores asesores son “los invisibles”. Su éxito mayor fue ayudar a Obama con el voto latino. Completa el equipo el publicista Ramiro Agulla, el inventor de “Dicen que soy aburrido…” y de “¡Vamos… Menem!”, que ahora ideó “Distinto” y los cortos en los que Massa imita el tonito de los provincianos preguntando… “Cuáles son tus sueños?” El resultado pésimo, el actor malo y malísima su aceptación.
Hay políticos que se miran en el espejo y, como las anoréxicas, se ven políticamente voluminosos aunque no lo sean; no es el caso de Massa en este momento. La pregunta es por qué sigue Massa. ¿Quiere pelear con todo cada voto? ¿O sólo pretende influir en la contienda de dos: ayudar a Macri criticando despiadamente a Scioli? Aún no tenemos esa respuesta…

*Socióloga y periodista.



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