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Festejos para todos y todas

Por Javier Calvo | Sin un escrutinio avanzado, los principales presidenciables celebraron logros relativos de las PASO. Ahora empieza la campaña.

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Foto:DyN.

Por el exasperante conteo oficial de votos por goteo, a los presidenciables no les quedó otra que salir a sus escenarios de exposición sin números ni celebraciones desmesuradas. Más bien, utilizaron esa vidriera para no perder tiempo y lanzarse de verdad a la campaña que empezará a definir las cosas, de acá a dos meses.

Con ondas de amor y paz, Macri agradeció a sus socios presentes y derrotados (Sanz y Carrió) y regaló loas sobre sus supuestos aprendizajes a todos los partidos y sectores del país, peronismo incluido.

Massa armó el mismo discurso meloso hacia De la Sota (pese a que salió a hablar en Tigre antes de que terminara de hacerlo su rival interno desde Córdoba) y también invitó a las fuerzas opositoras a debatir caminos en común.

El último fue Scioli, bien pasada la medianoche, quien no se apartó de su libreto, al que no abandonará justo ahora, que se siente tan cerca del objetivo que persiguió siempre.

Los tres tienen motivos para festejar.

Scioli, porque a centímetros del ansiado 40%, interpreta que allí está su piso y sólo puede crecer. Encima, la mejora en la performance de Massa divide en dos el voto opositor y lo acerca a su sueño de vencer en primera vuelta.

Macri fue acaso el que menos tuvo para alegrarse, porque esperaba quedar más cerca del FpV y más lejos de UNA. A favor, puede computar que llegó a las PASO sin que estallara Cambiemos y la muy destacable cosecha electoral de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires.

Massa no podía ni quería disimular su sonrisa. Tras varios meses de desiertos que parecían interminables, el domingo por la noche se asomó a un oasis, acotado pero oasis al fin, luego de tanta tormenta de arena. Pese a que quedó tercero, cómodo, siente que la decena de puntos que separa a Cambiemos de UNA todavía le da chances para quemar naves y ser el que llegue al ballotage con Scioli.

También en Olivos la dueña de casa debió festejar. Su fuerza volvió a quedar primera en el orden nacional, aunque con una adhesión inferior a la que ella obtuvo en 2007 y 2011. Y ni hablar de la satisfacción por el triunfo del primogénito en Santa Cruz, en su debut electoral.

Ahora empieza la campaña de verdad. En dos meses se define la Argentina que viene. No falta nada. Y falta mucho.



jcalvo