COLUMNISTAS TRANSICION

Gabinete y resultados

Macri quiere aprovechar estos días de  luna de miel política e instalar rápido nombres y primeras medidas.

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Foto:Pablo Temes

Hace unos años, cuando era estudiante, Juan Carlos Torre entró al aula y puso un video con el primer episodio de Yes Minister, una sitcom inglesa de los años 80. En la primera escena se veía a un político sentado frente al teléfono esperando que el recién elegido primer ministro lo llamara para ofrecerle una cartera ministerial. Cada vez que sonaba el teléfono, el político atendía desesperado. Se generaba así una situación desopilante mostrando la mezcla de ansiedad y desilusión. El teléfono sonaba una y otra vez pero del otro lado del tubo se escuchaba la voz de un vecino o un familiar o era equivocado. Hasta que el protagonista decide que atienda su mujer y ahí, después de una conversación satírica, aparece el ofrecimiento de un cargo. Torre nos mostró ese video hace casi veinte años y yo recordé ese capítulo estos días. La conformación de un gabinete no sólo genera ansiedad en las cúpulas políticas, sino en todo el micromundo político. Aparece la rosca de la runfla.

Una semana antes del bal-lottage hubo funcionarios kirchneristas que en más de una década nunca hilvanaron relación por fuera del FpV y ahora intentaban con desesperación entablar algún puente con el Pro para sobrevivir en sus cargos, asumiendo que a Macri le va a faltar gente para gobernar. Estas personas jamás imaginaron que el “partido vecinal” iba a gobernar la Nación. Los CV actualizados y despolitizados fueron y vinieron por mail con suerte diversa mientras el proceso eleccionario comenzaba a definirse. Después de todo, no hay actividad más sustentable que la política, todo se recicla.
Macri ganó la segunda vuelta por 700 mil votos, convirtiendo a Córdoba en la provincia decisiva en el resultado final. Los cordobeses recordaron las humillaciones sobre las cajas de pensiones, las retenciones al campo y haber estado varios días desguarnecidos y saqueados por la falta de ayuda nacional. “No fue magia, fue Cristina”, pensaron los cordobeses y votaron contra Scioli. Si bien la diferencia no fue la que se esperaba, el triunfo fue contundente especialmente en el centro del país, donde se asienta la mayor cantidad de población. La semana que transcurrió después de esa victoria se focalizó en la conformación del gabinete nacional y la transición.

El lunes, en conferencia de prensa, Macri anunció la conformación de un gabinete económico sin superministro, dando una señal de que se jugará en equipo con una política integral acerca del déficit fiscal, la inflación, el cepo cambiario y los subsidios. También se informó la baja de Sanz del gabinete; hasta el momento no se sabe la causa real de esa renuncia. Comenzó la danza de nombres, y los periodistas intentaron averiguar con sus fuentes quiénes eran los elegidos cuando no todas las carteras estaban cerradas. Se anunció también que se va a ajustar el mínimo no imponible de Ganancias y que se van a bajar las retenciones del trigo y el maíz. Macri juega fuerte, no quiere que se le pase la luna de miel con el electorado sin poder hacer las reformas necesarias para estabilizar la economía.

Ya no es novedad el uso de Twitter para la comunicación de los líderes políticos. El martes, Macri anunció por esa vía una sorpresa para cualquier analista político: Susana Malcorra, jefa de gabinete de la ONU, sería su canciller. Fuerte señal al concierto de las naciones y los mercados: Argentina vuelve a tener una política exterior seria y de consenso. Héctor Timerman será recordado como uno de los peores cancilleres de la historia.
Mientras ya se rumoreaba que Federico Sturzenegger sería el sucesor de Vanoli en el Banco Central, había certeza de que el ex CEO de LAN, Gustavo Lopetegui, y el titular del fondo de inversión Pegasus, Mario Quintana, serían los vicejefes de gabinete, ocupando así el rol de coordinadores del gabinete económico. Con estos nombramientos, la Jefatura de Gabinete comandada por el solvente comunicador Marcos Peña tendrá un perfil de control de gestión donde cada cartera tendrá que mostrar sus logros constantemente. Con un ingeniero como presidente, todo es medible; por lo tanto, cada cartera será evaluada por la gestión de resultados.

Documentos. A la tarde Macri se reunió con Cristina, quien le negó una transición ordenada y la sala de prensa. Lo que no sabe Cristina es que el Pro es el partido mejor documentado para hacer la transición sin cooperación. Los voluntarios de la Fundación Pensar, durante los últimos dos años, hicieron un exhaustivo relevamiento área por área del gobierno nacional y armaron planes de gobierno con una metodología unificada que incluía línea de base, objetivos, evaluación de programas actuales, presupuesto, priorización de iniciativas, regulaciones necesarias y una propuesta de organización y estructura. Para esto se fueron juntando con especialistas y burócratas del Estado nacional dispuestos al diálogo.

Ante la negación de una sala de prensa, el Pro respondió el miércoles con una conferencia de Marcos Peña para anunciar el gabinete. Una novedad del anuncio fue que Lino Barañao seguirá en Ciencia y Tecnología. Así, Macri no sólo reconoce un acierto de su antecesora sino que se evita críticas en un área con capital simbólico. Las otras novedades fueron la creación de los ministerios de Energía y Minería, Comunicación, Medio Ambiente y Modernización. El radicalismo se vio con más de lo que esperaba. Tres ministerios. Ahora sólo resta ver en cuánto tiempo el peronismo se va a unificar. O por qué no pensar que el PJ fuera del gobierno puede ser presa del divide y reinarás.

El jueves, el teléfono de Jorge Triaca sonó: era Marcos Peña, que le anunciaba que iba a ser ministro de Trabajo. Mientras escuchaba, Jorge cerró el puño. Cortó el teléfono y hubo gritos de alegría en su oficina. Lo hicieron esperar, entre marchas y contramarchas, como al protagonista de Yes Minister. Premio a uno de los mayores armadores políticos del Pro. Así se completó la última pieza del gabinete. Macri apuesta al éxito en la gestión eficiente sin descuidar la comunicación. El gabinete tiene sus nombres, ahora van por los resultados.

*Politólogo (@martinkunik).



Martín Kunik