COLUMNISTAS SANTA FE

¿Ganaba Del Sel apoyado por Massa?

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Después de las elecciones de Santa Fe, algunos dijeron que el PRO habría ganado la gobernación si hubiese hecho una alianza a nivel nacional con el Frente Renovador. El análisis político tradicional es claro, elemental, y lleva a conclusiones disparatadas: Del Sel sacó el 31%, si se suma el 3% del Frente Renovador se obtiene 34%, un claro triunfo. Esto  supone que los electores son propiedad de los caudillos, da por sentado que en Santa Fe había 3% de electores esperando una “orden” de Sergio Massa para votar por cualquier candidato. En la práctica no es así: el Frente Renovador no logró instalarse en Santa Fe, tuvo problemas internos que incluyeron enfrentamientos con armas de fuego, los carteles de Massa con Cachi Martínez no aparecieron en esta elección porque este último se alejó del massismo y no le habría obedecido. Esos ciudadanos no dejaron de votar por Del Sel por el hecho de que Massa no les haya ordenado que lo hagan, sino porque no quisieron.

Nosotros analizamos la política desde otro ángulo. Partimos de la idea de que los votantes no son objetos obedientes, sino sujetos a los que hay que comprender, respetar y convencer. El caudillo que conduce masas obedientes es anacrónico. En el mundo actual, cada persona actúa como quiere. En Santa Fe votó por Del Sel sólo el 60% de los votantes de Macri, el 20% lo hizo por los socialistas y el 20% por Perotti. Entre quienes votaron por Del Sel, el 20% dice que votaría por el Frente para la Victoria. Si ni siquiera Mauricio Macri puede endosar su votación a Del Sel, ¿era posible que lo hiciera Massa por haber firmado un papel con el PRO?

La principal tarea de quienes estudiamos los procesos electorales es tratar de comprender a los electores. Sabemos que algunos se mueven por pulsiones positivas: votan por un candidato con el que simpatizan, creen en su palabra o le creen más que a los otros. Lo central es que sea creíble. Esto no se remedia con programas de gobierno que repiten lugares comunes en todos lados: “Daremos empleo”, “mejoraremos la salud”, “combatiremos la inseguridad”, “estamos contra la corrupción”. En la era de internet, si a alguien se le ocurre algo nuevo, los demás  le copian de inmediato. Lo distinto no son los temas, sino la credibilidad de quien los enuncia.

También están las pulsiones negativas: la gente puede votar para impedir el triunfo de un candidato o para combatir a los “malos”: el imperialismo, los ricos, los oligarcas, los tiranos, los corruptos. Los votos negativos no sólo son una expresión de los pobres sino también de la gente que se siente atropellada por alguna de las múltiples dimensiones de la injusticia. Aquellos que siendo ricos no tienen reconocimiento, los discapacitados, los homosexuales, los de tez morena que viven en sociedades racistas, etc. Son votos del resentimiento, difíciles de entender para encuestadores y publicistas comerciales. Las hamburguesas no odian a nadie.

Otros votan movidos por el pragmatismo: no sienten gran simpatía por un candidato, pero lo apoyan porque suponen que si gana, ellos y su familia podrán vivir mejor. Apoyan a candidatos que pueden satisfacer sus necesidades, que los han ayudado o les han resuelto un problema, porque creen que pueden hacer algo por ellos. Las necesidades de los electores son infinitas. Mientras más tienen, se incrementan sus demandas. Si tienen alcantarillado quieren luz, si tienen ambas cosas quieren parques, si tienen las tres cosas, quieren una universidad en el barrio. La pobreza es la ambición de tener lo que no se tiene, y siempre se puede ambicionar algo nuevo. Sus necesidades sentidas no son las que suponen los planificadores urbanos y los economistas. Quieren divertirse, pasear con sus hijos por sitios bonitos y vivir una vida que sea placentera. La búsqueda del placer es el eje de la sociedad contemporánea.

Finalmente, la intensidad de estos elementos tiene que ver con los sueños y los insomnios. Mueven más votos los sentimientos, resentimientos o necesidades que quitan el sueño a los electores y los que les permiten soñar en un futuro mejor. No duermen si no tienen empleo, si su hijo no responde el celular a la madrugada, si no consiguen el dinero para comprar la entrada para un concierto. ¿Cuántos santafesinos que votaron por el Frente Renovador se habrán desvelado porque no sabían si Macri había hecho un pacto con Massa que les permitiera votar por Del Sel?

*Profesor de la GWU, miembro del Club Político Argentino.



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