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Ganar diciembre, a costa de 2016

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El año previo (2007) a que CFK ganara las elecciones de 2008 cerraba con números que hoy lucen muy buenos: PBI de +8%; US$ 46.176 MM de reservas; (único) dólar a $ 3,15 e inflación de 18,7%. Sin embargo, añorar esta foto nos lleva a conclusiones erróneas. La economía no es una foto, sino una película.
Ya en 2007 la película no era buena. La inflación se había duplicado año tras año, pasando de 3,7% (2005) a 6,1% (2004) y 12,3% (2005). El problema del segundo mandato de CFK es que vino después de su primer mandato y atrás del de Néstor; con condiciones iniciales cada vez peores. Es una misma película con tres episodios (K1; K2; K3). Hay que juzgarla por lo que nos deja después de 12 años. Nos dejan una estanflación que se agrava. Este año el PBI caería 3,0% y la inflación sería 39%. Paralelamente, Argentina es el único país de la región en el cual el PBI per cápita en dólares (medida de la calidad de vida más utilizada) cae cuando se compara 2014 (US$ 12.500) con 1998 (US$ 14.700). En los demás países creció en promedio 80%. Para que se entienda, la Argentina tendría un PBI per cápita de US$ 25.300 si se hubiesen aplicado las políticas de Chile, Perú, Colombia, etc.
Y para peor, lo único que le interesa al Gobierno es mantener la “nueva” estabilidad financiera hasta fines de 2015, priorizándola por sobre la economía real. Una estanflación controlada le es “útil” para llegar a fines de 2015 sin cambiar sus políticas expansivas. La recesión sirve para reducir el desequilibrio externo (más aún con menos dólares de soja) y la inflación (sin explotar) para financiar el desequilibrio interno con impuesto inflacionario.
El problema es que lo que amenaza a la estabilidad financiera es justamente lo que el Gobierno no quiere cambiar: las políticas fiscales y monetarias ultraexpansivas. La suerte de la estabilidad financiera se juega en el mercado de dinero. A mayor (menor) prudencia monetaria, más (menos) probabilidad de que se prolongue la estabilidad financiera.
Hasta ahora, el “nuevo” BCRA no da señales contundentes de prudencia monetaria. En dos meses Vanoli (+$ 26.809 MM) incrementó la base monetaria más de cinco veces que Fábrega (+$ 5.119 MM) en 2014. Vanoli absorbió sólo el 42,5% de lo emitido, mientras que Fábrega había absorbido el 95%. Sin embargo, no se han generado desequilibrios (exceso de oferta) monetarios que amenacen la estabilidad financiera, porque la demanda de dinero actualmente se encuentra en su punto estacional más elevado. Es decir, la quietud del dólar paralelo y la actual estabilidad se explican más por la elevada estacionalidad de la demanda de pesos que por los mayores controles cambiarios.
 Pero la demanda de dinero se reduce estacionalmente en el primer trimestre de 2015. Para que se prolongue la actual estabilidad financiera, el BCRA deberá tornarse más agresivo (¿subir tasa?) en su política de absorción, ajustando la oferta con la baja estacional de esa demanda. Eso será clave en todo 2015. Si el principal objetivo de la política monetaria sigue siendo financiar el déficit fiscal, hay riesgo tapando los problemas, lo cual implica mayores dificultades en 2016.

*Economista jefe E&R.



Diego Giacomini