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Guía para ser un ahorrador compulsivo

Si querés ganar más, tenés que leer este libro, porque una de las formas de ganar más es gastando menos, y lo lograrás leyendo este manual del ahorrador compulsivo.

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Si querés ganar más, tenés que leer este libro, porque una de las formas de ganar más es gastando menos, y lo lograrás leyendo este manual del ahorrador compulsivo. Para mí, el resto del planeta son derrochadores seriales, y lo mío es un consumo racional e inteligente.

Te vas a enterar desde por qué el Pokémon Go puede ser una suerte de kriptonita para tu billetera hasta de los trucos para poder ahorrar luz en tu hogar, por ejemplo, no usando tu enchufe para cargar tu celular, sino cargar el teléfono en el trabajo, ya que en definitiva lo usás para laburar, ¿no?

Te vas a enterar cómo es el ABC del ahorrador serial, desde que se levanta hasta que se acuesta. Al despertarse, lo primero que hace (o, mejor dicho, lo primero que hago) es chequear internet, pero no Facebook ni Twitter, sino las páginas web de los supermercados, para ver qué ofertas tiene en el día cada uno. Si las vainillas están de oferta, tocará merendar vainillas durante todo el mes, porque no se come lo que uno tiene ganas, sino lo que el supermercado tiene ganas de ponerte en oferta. El es el que manda. Y nosotros, los buscadores seriales de oferta, obedecemos a su majestad. La salida a comer la planeamos con detalle: vamos al tenedor libre al mediodía, porque es más barato que a la noche y además si comés bien ya te ahorrás la cena; en cambio si vas de noche pasan tantas horas hasta el día siguiente que no te podés ahorrar ni el desayuno. Y pedimos hielo, aunque haga 10 grados bajo cero, para duplicar así el contenido de la bebida, excepto en McDonald’s: ahí pido hielo en vaso aparte, para joderlo a Ronald.

Yo no te pokemongonizo NAP, ni a palos, porque no te agarra el gui fi y te consume todos los datos, ademas de gastarte toda la batería, lo que te insume un mayor consumo eléctrico, aunque yo jamás cargo el celu en mi casa, ya que para eso está el trabajo. Dejo siempre el cargador ahí, o me lo llevo adonde vaya, y con cara de pobrecito digo “uy, me estoy quedando sin batería”, y lo pongo a cargar. Además, en Argentina afanan 5 mil celulares por día, y con esto es un viva la pepa para los chorros, que están de fiesta, se hacen su agosto con esto, bah, su agosto, septiembre, octubre y noviembre...

¿Cómo empiezo mi día? Yo apenas me levanto prendo la compu, no para ver Facebook, sino para meterme en las páginas de los súper y ver las ofertas que hay cada día, y ya empezar a meterle los cuernos a los súper, porque soy un infiel supermercadista, jamás voy al mismo sino que tengo relaciones paralelas con los demás híper... y mi mujer no se queja, es más, hasta le gusta, porque es la forma de comprar todo baratieli.

Lo que se come en la semana no es lo que uno tiene ganas, sino lo que está de promoción, si veo la suprema de pollo rebajada de 100 a 60 el kilo, será la semana de la milanesa de pollo, porque la cuadrada (lo más barato para hacer milanesas de carne) cotiza a 120, o sea el doble. Salen milas de pollo entonces....

Si las vainillas están en oferta, la merienda semanal será con vainillas, y me excité al ver que el dulce de leche La Serenísima te daban dos por uno, pero se me bajó cuando mi hija me lo refutó, al decirme que a ella La Serenísima no le gusta, y no te lo come, que el que le gusta es el dulce de leche Sancor, así que esperé hasta que un día agarre una promo del 40% en dulce de leche Sancor y me stockee. Igual, como tenía tantos de La Serenísima, lo que hice fue, cuando se me terminaba un Sancor, pasar el contenido de La Serenísima al Sancor y listo, mi hija se lo comió tranquila.

Luego el día del ahorrador compulsivo sigue con los vencimientos que tenga ese día. Por ejemplo, tengo anotado que debo darme de baja de internet y del cable. Esto lo hago cada seis meses, porque cuando llamás a darte de baja te mandan con el sector de retención al cliente y te ofrecen una promo por seis meses para que te quedes. La acepto, pero a los seis meses llamo de vuelta para hacer lo mismo. Es la única forma de conseguir un buen precio, que seas un cliente nuevo, porque si sos uno viejo ya fuiste.

Aprovecho el día para leer también, para aprovechar la luz solar, que es energía pura, y es gratis, yo soy un bicho diurno. También veo la página de la agenda cultural de la Ciudad de Buenos Aires, para ver las actividades gratuitas que hay el fin de semana para llevar a mi hija. En el Centro Cultural Kirchner hay actividades para los chicos muy buenas y gratis, con lo cual son doblemente buenas. En realidad gratis no son, porque las pagás con tus impuestos, así que de algún lado te lo cobraron, pero bueno, no tenés que pagar de más, y vamos con el tupper por si le da hambre, con la botellita de agua y las galletitas que compré de oferta en el súper. Ahora, si la actividad es todo el día, le llevo unos sanguchitos y le digo que así vamos de pic-nic, qué divertido...

Apenas me levanto, me voy al súper, para encontrar todas las ofertas, porque después se agotan, ya no hay más stock, y yo invierto en el stockeo de aceite, yerba, azúcar y harina. Te busco una franela; las más barata de todas, obvio, es la que más me gusta, yo hasta en el súper te elijo por la izquierda, como en el menú de un restaurante, y la única franela es la de triple frisada, puro algodón, que atrapa mejor la humedad. A ver, la humedad la atrapo yo solo, no necesito que me la atrape la franela. Dame una común y listo, pero para cobrártela más cara te inventan todo eso. Lo mismo con la leche, viste que la leche común no existe más, incluso la de sachet ahora te viene con vitaminas A y D, B9, ácido fólico, ultrapasteurizada, y en un envase que protege mejor la frescura de la leche. A ver, la frescura de la leche la protejo yo solo, la meto en la heladera y listo, no necesito que me la proteja La Serenísima. Gracias igual, eh…

Si buscás yerba barata, la más barata de todas te viene con bajo contenido de polvo, en su versión suave, libre de gluten, de selección especial. A ver, la selección dejame que la haga yo solito, ok, y qué más le querés poner para cobrármela más cara, bizcochitos de grasa también…

Te meten el perro en todo, hasta en la lavandina, que busco la baratieli y ahora sólo hay concentrada, en su versión premium, de máxima pureza, con aroma de aire de bosque o a flores de lavanda o a pureza de glaciar. Dejate de joder, a ver, yo tengo cara de boludo, es cierto, pero plis no me tomen por boludo, quiero lavandina, no irme al glaciar Perito Moreno para que me venga con aroma a pureza de glaciar...


*Periodista. Fragmento del libro Saber comprar, los consejos de Economan. Más de 100 maneras de ahorrar con inteligencia, editorial Planeta.



Mariano Gorodisch