COLUMNISTAS FRENAR EL EBOLA

Hace falta más que dinero y declaraciones

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Y a han muerto más de 1.400 personas a causa del Ebola y necesitamos ayuda. La epidemia no podrá ser contenida sin un mayor despliegue de centros de tratamiento, acciones coordinadas, recursos logísticos y personal de la salud.

Familias enteras están siendo destruidas. Trabajadores sanitarios están muriendo por docenas. El brote de Ebola en Guinea, Liberia y Sierra Leona ya ha matado a más personas que en cualquier otro brote de la historia y continúa propagándose.

Y la cifra de víctimas se ve exacerbada por otra emergencia que se desarrolla dentro de la emergencia. Las personas también se están muriendo a causa de enfermedades que son fácilmente prevenibles y tratables, como la malaria y la diarrea, porque el temor a la infección ha llevado al cierre de instalaciones médicas, conduciendo al colapso efectivo de los sistemas de salud. Cuando estuve en Liberia hace dos semanas, seis mujeres embarazadas perdieron a sus bebés en el transcurso de un solo día ante la ausencia de un hospital donde pudieran ser admitidas para tratar sus complicaciones.

Durante las últimas semanas hubo algunas señales esperanzadoras, pero no suficiente acción: la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote como “emergencia de salud pública internacional” y anunció fondos adicionales para luchar contra la enfermedad; el Banco Mundial anunció un fondo de emergencia de $ 200 millones; y el secretario general de Naciones Unidas nombró a un enviado especial para el Ebola.  

Pero 1.427 vidas ya se han perdido. Para evitar más muertes, estos fondos e iniciativas políticas deben traducirse en acciones inmediatas y eficaces sobre el terreno. Necesitamos trabajadores médicos y de emergencia para identificar a aquellos que pueden estar infectados, para educar a la gente acerca de las medidas de protección y para trabajar en los centros de tratamiento. Se necesitan muchas más personas en el terreno; ya mismo, en este momento.

Los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) han tratado a más de 900 pacientes en Guinea, Sierra Leona y Liberia. Tenemos 1.984 trabajadores en estos países y acabamos de abrir un centro de gestión de casos de 120 camas en la capital de Liberia, Monrovia, convirtiéndose por lejos en el mayor centro de tratamiento de Ebola en la historia. Sin embargo, ya se encuentra desbordado de pacientes y nosotros simplemente no tenemos la capacidad de dar respuesta adicional. Otros deben involucrarse también.

La epidemia no será contenida sin un despliegue masivo en el terreno. La OMS, en particular, debe asumir ese desafío. Y los gobiernos, con los recursos médicos y logísticos necesarios, deben ir más allá de las promesas de financiación y enviar de inmediato a expertos en enfermedades infecciosas y en alivio de desastres a la región.

De igual importancia es luchar contra el miedo. Cuarentenas y toques de queda sólo producirán más temor. Las personas necesitan tener acceso a la información, caso contrario la desconfianza respecto de los trabajadores de la salud sólo se incrementará y provocará más violencia. Las comunidades y los gobiernos deben trabajar en conjunto para controlar la epidemia y atender a los enfermos.

Disminuir y luego frenar este brote requiere mucho más que dinero y declaraciones. La única manera de contener la epidemia es aumentar la capacidad de respuesta en las zonas afectadas, y no cerrando las fronteras y suspendiendo viajes aéreos.

Hoy se necesita una acción significativa y coordinada en el terreno si no queremos quedar reducidos a contar muertes durante muchas semanas por venir, ya sea por Ebola u otras enfermedades menos siniestras.

*Presidenta internacional de Médicos Sin Fronteras (MSF).
Este artículo fue publicado originalmente en TIME.com el 21 de agosto de 2014.



Joanne Liu