COLUMNISTAS ECONOMISTA DE LA SEMANA

Hacia un Banco Central federal

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La compleja herencia recibida por la actual gestión muestra la importancia institucional que tiene nuestro Banco Central (BCRA) en la resolución de temas de altísima trascendencia para la población. Su intervención es primordial en la solución de cuestiones tales como la delicada situación en el nivel de reservas, el cepo cambiario, el despilfarro en los mercados de futuros o los preocupantes ratios de inflación, entre otros.
No por ello debemos postergar la puesta en marcha de una agenda sobre cuestiones centrales que en general se abordan en épocas de bonanza pero son las que nos permiten no volver a vivir coyunturas como la actual o que nos encuentre mejor preparados para abordarlas. Temas tales como la bancarización, regeneración del crédito hipotecario, una mayor asistencia crediticia a los sectores productivos y generadores de empleo, el fomento de las economías regionales muchas veces postergadas, son algunos de los que deberían incluirse. En ese plano se enmarca la presente propuesta.
El federalismo es un componente esencial del orden institucional que establece la Constitución Nacional para nuestro régimen de gobierno. También expresa el principio de subsidiariedad según el cual los organismos superiores no deben apropiarse de las tareas que pueden cumplir los organismos inferiores, dado que éstos pueden solucionar mejor los problemas de quienes están más cerca de ellos.
A partir de lo expuesto, no parece vano plantear la posibilidad de una reforma de nuestra banca, comenzando con la del Banco Central, tendiente a ponerlo en línea con nuestro régimen federal siendo que tal entidad es la columna vertebral de nuestro sistema financiero, monetario y cambiario y muchas veces adopta decisiones sobre variables económicas que afectan de diferente forma a distintas jurisdicciones.
No todas las provincias viven realidades similares, y en ese marco sería justo que tuvieran la posibilidad de hacer oír su voz en temas que competen directamente a sus economías. Por caso: el tipo de cambio de equilibrio, la oferta de dinero, la tasa de interés, presiones inflacionarias, capacidad exportadora y competitividad cambiaria, etc.
También estaría en línea con algunas señales que en tal sentido dio el presidente Mauricio Macri en sus primeros días de gestión, tales como la convocatoria a una reunión conjunta a todos los gobernadores o la realización de las reuniones de gabinete en diferentes provincias. Sin bien aún son simbólicas, marcan un claro rumbo.
¿Será que tenemos un Banco Central unitario en un país federal? Esto no ocurre en todos lados. Experiencias internacionales de similar naturaleza se registran en Alemania, Brasil, España, EE.UU. e Italia, donde la federalización del sistema financiero público tuvo resultados muy positivos al dar soporte a un proceso de crecimiento sostenido a partir de la asociación de los conceptos de “desarrollo y regionalización”, logrando así una mayor productividad regional y sectorial. Muchos de esos casos cuentan no sólo con oficinas regionales de la entidad rectora, sino con representantes por región dando su opinión y asesorando a los máximos responsables en el mecanismo de toma de decisiones central.

Roles y estructura. Un primer paso podría ser la constitución de agencias regionales en lugares claves como, por ejemplo, NOA, NEA, Centro, Cuyo y Patagonia, dotándolos de los recursos necesarios para un correcto desenvolvimiento. Estas delegaciones contribuirían a un mejor uso de sus facultades y a promover, entre otras, las siguientes acciones:
Mejorar la interlocución con los actores económicos del interior a fin de motivar una mayor demanda de servicios financieros y por ende el desarrollo de las economías regionales.
Atender las realidades heterogéneas de nuestro país con una visión panorámica monitoreando y analizando de modo periódico e in situ las coyunturas de dichas economías pudiendo así adoptar mejores políticas específicas en tiempo y forma.
Diseñar un Plan Federal de Bancarización, que fuera monitoreado permanentemente por cada región.
Perfeccionar el sistema de supervisión actual estableciendo cuerpos de inspectores permanentes en cada región donde las entidades desarrollan sus actividades y así aumentar el acceso a información y el control con carácter local, facilitando el intercambio documental y las actividades de verificación in situ.
Minimizar la informalidad de nuestra economía con acciones de persuasión de las actividades financieras y cambiarias no autorizadas.
Establecer mecanismos institucionales para resolver otros problemas recurrentes, como la siempre presente amenaza de la emisión de cuasi monedas o la búsqueda de garantías para un irracional endeudamiento provincial.
Dinamizar el funcionamiento de los tesoros regionales, que a partir de una descentralización se jerarquizarían, posibilitando una mejora en la logística que requiere la distribución de monedas, billetes y moneda extranjera.
Acercar a las personas al sistema bancario implementando un programa de difusión y educación acerca de las funciones del Banco Central, poniendo énfasis en centros educativos de nivel primario y secundario, al estilo de lo que fue el Programa de Alfabetización Económica y Financiera (PAEF).
En esa perspectiva nos parece evidente que la sociedad argentina, en particular nuestro interior, valoraría positivamente la existencia de un Banco Central “federal”, cuya presencia en los principales centros económicos regionales aportara a evaluar las condiciones de cada región para lograr una adecuada provisión de servicios financieros, considerando en la toma de decisiones las diferentes realidades de las economías locales. Es decir, atender a lo que solemos llamar nuestra Argentina interior.
También creemos que iniciativas de este tipo pueden ayudar a reconstruir la triste disociación que hoy existe entre la banca y nuestra sociedad, producto de ingratas experiencias como las ocurridas en 2001/2002, y transformar nuestro sistema financiero en una herramienta central para el desarrollo económico nacional. Asimismo, romper con el tan mentado maleficio que dice que “Dios está en todos lados pero sólo atiende en Buenos Aires”.

*Presidente de Fidesnet.



zbiagosch