COLUMNISTAS ROLES

Ideas brillantes

En vista de la desproporción entre la hipertrofia de las empresas destinadas a suministrarnos servicios básicos para la vida, y sus más que pobres resultados, se me ocurrieron ideas, todas brillantes por supuesto. Ahí van.

Soy contraria a toda violencia: lejos de mí recomendar bombas o incendios o nada que ponga en peligro la salud y la vida de las gentes. Lo que propongo es que se dé asueto a los trabajadores para que entren las topadoras y echen abajo todos pero todos los edificios que albergan a las antedichas empresas o sea de luz, gas, teléfonos, agua y así, todo todo. Después que vengan las topadoras y limpiadoras, y acto seguido los jardineros y paisajistas, y en esos lugares ahora vacíos que inauguremos preciosos parques con césped, árboles, fuentes y juegos para niños a los que puedan ir las familias durante el día a descansar y tomar mate, y los enamorados a la nochecita a hacerse arrumacos.

Ahora, ¿adónde van a ir a parar aquéllas empresas? Fácil: con lo que recaudan les alcanza para alquilar una pieza de pensión y en ciertos casos una oficinita con vidriera a la peatonal con un par de escritorios, sus respectivas computadoras, papel, pen-drives, teléfonos, biromes y un armario en el que guardar los abrigos en invierno y la máquina de hacer café y las tacitas (por suerte el azúcar y el edulcorante ocupan poco espacio). Y con dos empleados basta. Uno atiende el teléfono y anota el reclamo mientras el otro prepara el café y lee los diarios. Al día siguiente cambian roles y el que hacía el café anota los reclamos y el otro se ocupa del café.

¿No le dije estimado señor, que mis ideas son brillantes? Los nuevos parques van a contribuir a la limpieza del aire que respiramos. La gente va a estar más que contenta porque sabe que tiene pocas probabilidades de ser atendida, de modo que no se enoja ni le da el estrés. Y todo el mundo contento. De nada, de nada, no se moleste, fue un gusto, vea.



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