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Inmigrantes y estructura económica global

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default Foto:Cedoc

Por qué emigran los seres humanos? Evidentemente, existe una serie de factores que no pueden suscribirse a una sola causa. Razones políticas, religiosas, ideológicas, u otras variables (como son las guerras o factores climáticos adversos), han llevado a millones de seres humanos a migrar de un Estado a otro. En la actualidad, el flujo mayoritario de emigrantes a nivel global tiene una razón preponderante: un deterioro económico que, en sus diversas formas y manifestaciones, afecta sensiblemente las posibilidades de obtener una digna calidad de vida para la mayoría de los mexicanos.
Por otro lado, se encuentran aquellos que, sin un entendimiento cabal de la situación estructural global que deriva en el fenómeno migratorio, deben convivir con un contexto doméstico que les genera diversas sensaciones. Una población como la estadounidense, multicultural y democrática, que basa en la libertad uno de sus pilares como nación y expresa abiertamente sus miedos y necesidades ante lo diferente, con seguridad deberá continuar interactuando con inmigrantes mexicanos en el mediano y largo plazo.
A esta situación, se debe agregar que el contexto sistémico ha conllevado a una pérdida de la convicción ciudadana en la capacidad de las estructuras del Estado de lograr el objetivo primordial de mejorar la mancomunidad. Este antiestatismo generalizado y amorfo implica una deslegitimación general para con los gobernantes y un giro hacia las instituciones extraestatales de la solidaridad moral y la autoprotección pragmática.
Sin embargo, a pesar de que esta corriente sensación social se basa en ideas generalmente coyunturales y carentes de un análisis profundo y abarcativo, el Estado sigue siendo el pilar esencial y actor central de la política doméstica e internacional dentro del actual sistema capitalista mundial. En este contexto, los estratos populares tratan de aferrarse a los beneficios adquiridos y se oponen a medidas gubernamentales que disminuyan sus ingresos.
En contraposición, los grupos concentrados intentan obtener los privilegios necesarios del poder político para continuar incrementando su riqueza. Enmarcado en esta yuxtapuesta trama sistémica, la presencia estatal busca fortalecerse ante el avasallamiento de los diversos grupos y estratos sociales que mellan sobre su margen de maniobra para cumplir, de forma eficiente y efectiva, sus funciones como institución reguladora y ejecutora de los intereses nacionales.
Lo más destacable es que la descripta dinámica se transpola y reproduce, con sus respectivas especificidades, en el marco global, lo que conlleva, al repensar sobre la recurrente puja de intereses, el apremio económico desesperanzador para con los más desprotegidos y el hipotético futuro de mancomunidad en el mundo actual. ¿Será posible, entonces, alcanzar una solución racional y ética para contrarrestar las crecientes inequidades de una arena internacional cada día más compleja e interrelacionada? ¿No es éste, acaso, el fin último que se debe perseguir?

*Director de Economía Internacional del CAEI (Centro Argentino de Estudios Internacionales).


Pablo Kornblum


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