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Kamarada Zannini

Carlos Zannini fue, efectivamente, militante de Vanguardia Comunista. Militó en la organización del sector universitario, que se llamaba Tupac, en Córdoba, donde cursó sus estudios. En 1976 tenía 22 años, de modo que no era un cuadro destacado ni un dirigente.

Vanguardia Comunista fue una escisión del Partido Socialista de Vanguardia, descendiente del Partido Socialista. Fue fundada en 1965 por un grupo de cuadros, mayoritariamente universitarios, entre los cuales estaban Elías Semán, Roberto Cristina, Rubén Kriskautsky, Ricardo Nudelman y otros.

En ese año de 1965, Semán viajó a China, invitado por el Partido Comunista de ese país. A su regreso, el grupo de militantes, no mayor a una treintena y sobre todo concentrado en Buenos Aires, incorporó las ideas del maoísmo que había traído Semán. Se impusieron las ideas de la lucha armada, de que el proceso revolucionario debía apoyarse en los obreros y también en los campesinos, y que la guerra debía ser una guerra popular revolucionaria que desde el campo llegaría a las ciudades hasta tomar el poder político. La propuesta de “hacer la revolución en uno mismo”, impulsada por la Revolución Cultural china, llevó a VC a transformar los cuadros  de origen pequeño burgués en proletarios, a través de la integración como obreros en las fábricas y como habitantes de las villas miserias.

No hay registros de que Zannini se haya proletarizado siguiendo las instrucciones de la dirección política.

Definidos claramente como marxista-leninistas maoístas, los militantes de VC fueron siempre críticos del peronismo y se enfrentaron en distintos ámbitos. Incluso cuando la dirección del Partido chino coqueteó con Perón  e invitó a Isabelita y a López Rega a visitar el país, sosteniendo que el peronismo era un equivalente nacional burgués del Kuomintang chino, los dirigentes de VC discreparon con esas ideas y la relación con el PCCh se endureció.

Pero con ideas que eran poco realistas para un país como era Argentina (como ejemplo paradigmático, el de hacer centro en el trabajo político entre los “campesinos”, un sector muy poco numeroso en el país) llevaron a varios fracasos y a prácticas foquistas, que fueron motivo de discusiones internas en el grupo. Elías Semán, quien era el líder máximo de VC desde su fundación fue reemplazado por Roberto Cristina, y otros miembros de su dirección pasaron a hacer trabajo político en algunas fábricas importantes y en villas del cinturón de Buenos Aires. Lograron alguna inserción en los sindicatos cordobeses de la industria del automóvil, y entre los metalúrgicos de Villa Constitución, en Santa Fe.

En 1978, el Ejército secuestró a casi toda la dirección partidaria. Fueron torturados y asesinados en los campos de concentración de la dictadura. Desde entonces, el accionar de VC, que había pasado a llamarse Partido Comunista (marxista-leninista), se fue diluyendo. Restablecida la democracia en 1983, se transformó en un grupo nacionalista de izquierda, prácticamente sin ninguna intervención en la política nacional.

Desde esa extrema izquierda al peronismo kirchnerista existe un camino que puede parecer largo, pero no lo es. La historia registra numerosos casos de viejos militantes comunistas (pro-soviéticos, maoístas o guevaristas) que encontraron cobijo en un peronismo que les ofreció, siempre, un sitio en su amplio abanico ideológico. Como una esponja que absorbe todas las aguas, el justicialismo es el refugio de una izquierda que nunca supo cómo construir una alternativa política.

Curiosas son las vueltas de la historia: hoy el peronismo tiene estrechos lazos con el comunismo chino; lo que no pudo lograr en los 70 se ha cumplido casi medio siglo después. ¿Habrá sido Zannini el cerebro de esta alianza?   
 
*Ex dirigente de Vanguardia Comunista, editor, autor de Diccionario de Política Latinoamericana del Siglo XX.
**Periodista y escritor.



Redacción de Perfil.com