COLUMNISTAS EL ANIMO DE LAS FINANZAS


La Argentina vuelve a un mundo de mercados bipolares

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Llamativamente, la volatilidad es la única característica de los actuales mercados de capitales. Repasando los aspectos más relevantes de los mismos observamos que el regreso de la Argentina al mundo de las finanzas se produce en un contexto que va de la euforia al escepticismo.
El mercado de acciones de los Estados Unidos se encuentra a valores de comienzos de diciembre, luego de haber perdido un 12% y subido el mismo porcentaje hasta la fecha.
Claro está que sus empresas ya no muestran los éxitos del pasado; pero los resultados de sus compañías son ligeramente inferiores que los del año anterior. A pesar de ello, la gran mayoría de los analistas se inclinan a pensar que este año tendremos resultados positivos en este mercado, basados en el bajo costo de la energía y el incremento del producto bruto que rondará en el 2% anual, con baja tasa de interés y un reducido desempleo.
La economía europea está creciendo muy lentamente, su desempleo tiene dos dígitos y la mayoría de sus empresas parecen aletargadas, sin incrementar sus ventas ni sus ganancias. Por otra parte, el Banco Central Europeo hace esfuerzos denodados tratando de alentar el crecimiento económico a través de políticas monetarias, pero sin éxito alguno. En los últimos dos años, el valor de sus acciones ha descendido 20%, y esta tendencia no parece revertirse en 2016, aunque se espera estabilidad en el precio de sus acciones. Llama poderosamente la atención que las tasas de los bonos soberanos a mediano y corto plazo de la mayoría de los países de la Unión Europea brinden tasas negativas que oscilan en el -0.5%, cosa que no ocurre en Estados Unidos.
Los mercados emergentes, en las últimas semanas parecen despertar nuevamente en medio de tasas de interés altamente positivas, el valor de sus acciones cae constantemente, de la mano con los precios de las commodities. El petróleo ha caído desde US$ 100 a mediados de 2014 a los US$ 44 actuales (aunque en los últimos dos meses el incremento de su precio fue importante), el cobre, el hierro y otros metales han tenido una suerte similar a excepción del oro, que luego de haber caído 40% ha retomado, en 2016, su racha alcista. Los precios de los productos agrícolas se encuentran amesetados luego de haber perdido en su conjunto 40%. China y Brasil no encuentran el rumbo y los efectos en los mercados de capitales repercuten con virulencia sin que se pueda estimar con cierta precisión donde está el fin de sus turbulencias
En este contexto, los mercados de capitales de la Argentina han reaccionado positivamente, sus acciones se valorizan casi como las del Primer Mundo, muy por encima del resto de los emergentes, anticipando una bonanza financiera que aún está por demostrarse; curiosamente las tasas de interés de los bonos soberanos y los corporativos, si bien han caído, no están en línea con el valor de las acciones dado que la tasa promedio de los bonos a diez años se aproxima al 7%, más que duplicando las tasas de los desarrollados.
Es altamente llamativo ver cómo nuevamente los grandes jugadores empiezan a mirar con simpatía a Argentina y a Brasil: en lo que va del año, las acciones argentinas en Nueva York han subido 16% y las brasileñas 35% (medidas en dólares, obviamente).
De lo comentado surge la recomendación de ser cautelosos, y estar muy diversificados en las carteras de inversiones. Hoy existen opciones seguras y rentables (acciones preferidas, bonos de empresas argentinas de bajo riesgo, bonos soberanos argentinos de mediano plazo, ventas futuras de acciones, acciones norteamericanas de baja volatilidad y puntualmente algunas acciones del Mercosur, etc.) que no justifican apuntar al riesgo que ofrecen un sinnúmero de inversiones contingentes o inversiones seguras de nulo rendimiento, como son los bonos soberanos de bajo riesgo.

Carlos Olivieri