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La batalla final tendrá tres fases

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El choque entre el jacobinismo verbal del gobierno y el proyecto de dominación encriptado de la oposición induce a pensar que existe un caos político en Venezuela. El “pacto de Estado” y los parámetros sistémicos demuestran que esa idea es falsa: Maduro y Cabello han logrado exitosamente suicidar a la V República. El nuevo bipartidismo monopolizador de la renta petrolera está en ciernes. La patria fue violada o “manoseada” 259 mil millones de veces por los corruptos de ambos lados. El pueblo –desinformado, desorganizado y desarmado– no tendrá mayor influencia en el “pacto de Estado”, que es un proceso de transición cupular y restaurador. El resultado final del proceso de transición será determinado por los militares y la geoeconomía mundial. Ante ambos atractores, la MUD y la troika son operadores de segunda clase en un polígono de transición definido por fuerzas superiores.
 
Padrino López, Raúl Baduel. Cuando el general Raúl Baduel rechazó el golpe de Estado de la oligarquía en 2002, definió las reglas institucionales de transición de la corrupta y bipartidista IV República a la V República del Bolivarianismo. Todo dentro de la Constitución, nada por fuera, fue el mensaje del general y de los militares patrióticos que lo secundaron, así como de la mayoría del pueblo. Fue el jaque mate al dominio de la vieja clase política, que abrió las puertas hacia una transición socialdemócrata progresista. Trece años después de esta acción normativa, el general Vladimir Padrino López determinó con la misma máxima las reglas institucionales de transición de la corrupta e ineficiente V República “bolivariana” a la VI. Abrió las puertas a la transición restauradora, pero evitó, por ahora, una guerra civil que sólo beneficiaría a Washington y la oligarquía.

2016: la batalla final. La ofensiva final de la oposición se inicia en enero de 2016, desde el sector institucional. El objetivo estratégico consiste en izar la bandera de la oligarquía sobre el Palacio de Miraflores dentro de seis meses. El gobierno ha respondido a esta amenaza tratando de perpetuar su control de la estructura estatal (nombramientos TSJ, leyes habitantes, etc.) mediante un Blitzkrieg (guerra relámpago) institucional preventivo. Reclamando ambas partes el mismo derecho a gobernar, sucederá lo que Karl Marx formuló con su habitual brillantez: “Entre derechos iguales decide la fuerza”.
La batalla final tendrá, por consiguiente, tres fases. Se inicia en el campo institucional (Parlamento, Tribunal Supremo de Justicia y Presidencia). Cuando ambas partes movilizan su base social, pasará a la calle. Ante la creciente ingobernabilidad y amenaza de “caos”, los militares tomarán el poder. La VI República nacerá, por lo tanto, y muy probablemente, en un parto violento, comparable al de la V República, excepto que un sujeto razonable y poderoso tome en serio la sabiduría del gran Florentino: es la hora de la concordia oppositorum. Pero ¿cuándo, en la historia de la lucha de clases les ha importado el bien del pueblo a los protagonistas?

*Sociólogo alemán. Ex asesor de Hugo Chávez. Ideólogo del “socialismo del siglo XXI”



Heinz Dieterich