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La corrupción al Bailando

Nuestra capacidad de entender y digerir la realidad no es infinita. Tiene un límite.

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Foto:Cedoc.

La abogada hot es curiosamente elegida como portavoz del episodio más bizarro de corrupción en la Argentina. El baile televisado y las verborrágicas extravagancias del ahora exjuez Oyarbide inmediatas a su renuncia como Magistrado. La discusión de si a Darío Lopérfido le parecen buenos artistas los llamados "Actores K", en lugar de tratar con seriedad la discusión de si efectivamente se lavaron mil millones por año en sobreprecios y productos audiovisuales que muchos no habrían llegado a realizarse. Éstos son sólo algunos de los muchos ejemplos donde el escándalo infunde el tratamiento informativo de temáticas gravísimas, que -a conciencia o no- disfrazan o atenúan su verdadera sustancia en la opinión pública.

Nuestra capacidad de entender y digerir la realidad no es infinita. Tiene un límite. Por decirlo burdamente, tenemos una caja donde entran algunas cosas y otras no. No es arriesgado pensar que asociar un hecho "de color" a un hecho de corrupción lo tergiversa desviando su foco inicial, a la vez que inhibe el ingreso de otras informaciones. 

Cabe aquí aclarar que no es lo mismo hacer humor de un tema grave que implantar noticias de humor o bizarras en el seno de un tema grave.

Más allá de las estrategias libradas a voluntad para que esto suceda y la personal confianza en nuestro "buen criterio", el problema es estructural. Prácticamente no quedan medios en donde se disponga de casilleros donde separar "la paja del trigo". Huelgan "conductores de espectáculos" en el prime time de las noticias y "periodistas de política" en actitudes francamente payasescas. Los portales de noticias son un crisol excéntrico de noticias dispares. "La noticia se convirtió en espectáculo y el espectáculo en noticia" la frase no es mía, sino de un amigo (el autor me pidió anonimato).

La lógica comunicacional que predomina en los medios procede con mecanismos bulímicos (atraca un tema y lo agota desaforadamente sin profundizarlo) y desordenado, produce un desfile arbitrario, temas sin coherencia de ilación.

Sin descuidar el atractivo que pueden tener ciertos asuntos como "tema de conversación". Hoy más que nunca es tarea de fuero interno dirimir qué es lo importante de lo que no... Tarea para el hogar.

 

 

(*) Psicólogo y novelista. En Twitter: @llavemaestraok



Mariano Marquevich (*)